Opinión

De política y perversidad

De política y perversidad

Lo que le sucedió al diputado Sergio Vargas en su pueblo, debería de servir de alerta a las principales autoridades del PLD. Allí el dinero pudo más que la vergüenza.

El aclamado artista no logró reelegirse, no porque no les resultaba atractivo a los votantes, sino porque fue víctima de un acorralamiento y golpeo sistemático por parte de dirigentes de su propio partido. ¡Ofrézcome!

Un político aguzado diría, con sobrada razón, que los dirigentes peledeístas de Villa Altagracia no fueron suficientemente maduros como para saber interpretar y hacer suya la señal del líder al bajarlo nueva vez como candidato.

Digo esto, porque posiblemente todavía persista la alegría entre aquellos que patrocinaron las barbaridades que le hicieron al merenguero Sergio Vargas en las elecciones pasadas.

Desde todo punto de vista, resulta políticamente incorrecto el acto de mezquindad y perversidad llevado a cabo por algunos dirigentes peledeístas de Villa Altagracia.

Quizás los jefes de grupos no le perdonan el actual diputado, Sergio Vargas, el no pertenecer a ninguno de los dos grupos locales.

Ellos, actuando como si estuviesen golpeando a1 enemigo político, ignoran que, a la larga, quien podría salir perdiendo no es el artista sino el propio Partido de la Liberación Dominicana PLD.

Porque resulta y viene a ser que Sergio Vargas transciende lo meramente local para brillar en lo nacional y, más aún, también en el escenario internacional.

Nadie en su sano juicio puede negar que Sergio Vargas, dentro del PLD y el Gobierno, figura como un gran armador artístico.

De manera que golpear, odiar y jugarle sucio a Sergio Vargas, significa también jugar, odiar y golpear a la clase artística que apoya al presidente Leonel Fernández.

El Nacional

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