Guarocuya Batista del Villar, maestro de varias generaciones de profesionales de la salud, nació en Bonao y fueron sus padres don Francisco Batista y doña Belén del Villar, ambos educadores.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en planteles públicos de la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Egresó como médico con honores Magna Cum Laude de la Universidad de Santo Domingo en el año 1956.
Obtiene una beca para estudiar en Francia al ser ganador de un concurso literario.
Durante dos años (1956-1958) se especializa en cardiología pediátrica en el hospital Broussais, bajo la dirección del afamado profesor Marcel Dourant.
Luego pasa al hospital Boisecaut y entrena con el maestro de la cardiología francesa Jean Lenegre.
En el museo de anatomía patológica se exhibe la reconstrucción del corazoncito de un feto de 103 días. Hoy día en la sala Dessault de ese centro y al pie de esa exposición permanente figura el nombre de ese dominicano ilustre.
En 1959 es aceptado, previo concurso, en el hospital Howard de Washignton D.C., donde entrena por cuatro años en el departamento de enfermedades cardiovasculares y medicina interna bajo la dirección del que luego fuera un premio Nobel, John B. Johnson.
Regresa en 1963 aceptando un puesto de jefe de cardiología del hospital antituberculoso, situado en el kilómetro 28 de la autopista Duarte.
Entre 1964 y 1966 funda junto al doctor Angel Chan Aquino el Instituto Dominicano de Cardiología, en la segunda planta del hoy hospital Francisco Moscoso Puello.
En 1964 junto al doctor Leo Cuello Mainardi, jefe de la Unidad Cardiovascular del Hospital Universitario de la Universidad de Puerto Rico, hace los primeros intentos de trasplante cardiaco.
El profesor Batista se quejaba amargamente de que la falta de luz y un buen banco de sangre abortaron el proyecto.
1966 lo eligen presidente de la Sociedad Dominicana de Cardiología.
Guarocuya es de los precursores en el país de las primeras unidades de cuidado intensivo de los fallos del corazón.
En 1979 llega por concurso al puesto de director de la Unidad de Investigaciones Científica de la UASD.
Profesor Titular de Cardiología (1975) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD.
Posteriormente es electo presidente de la Asociación Médica Dominicana, hoy Colegio.
En 1976-1978 fue electo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El aula 100 de esta institución lleva su nombre junto a un mural emblemático del maestro Vela Zanetti.
Miembro distinguido de la Academia de Ciencias de la República que lo acaba de distinguir con el máximo galardón: el Laudatio Académica junto a Pedro Mir, Bernardo Defilló y Roberto Cassá.
Este personaje a quien su gremio declara Maestro de la medicina y su Alma Mater lo elevan al rango de Profesor Meritísimo, se fue y regresó cargado de conocimientos, formando la primera generación de cardiólogos criollos, todos orgullos de la medicina dominicana.
Solidario y avanzado en política, dirigió la Unión Dominicana para la defensa de los derechos humanos y los comités de apoyo al Salvador y a Nicaragua.
Su libro Urgencias Médicas (1975), Premio Nacional de Didáctica, marcó un hito pedagógico con una tirada de 20 mil ejemplares y cuatro ediciones agotadas. Es aún un libro de consulta obligatoria para todo médico.
Junto a Erasmo Vázquez, Ricardo Corporán, Diómedes Robles y un servidor, fuimos sus alumnos no cardiólogos predilectos por muchos años.
Gracias, profesor, por sus enseñanzas. Parta en paz y armonía.

