El trabajo psicológico con pacientes intenta muchas veces sanar heridas que vienen desde la infancia.
En otras oportunidades tratamos de sustituir patrones de conducta destructivos por acciones más positivas y nutritivas desde el punto de vista emocional.
En una cuarta o quinta entrevista tratamos de disolver obstáculos generadores de ansiedad convenciendo a nuestro paciente, por ejemplo, de que se aleje de una relación sentimental tóxica.
Pero es tan arduo nuestro trabajo de modificar una conducta en un adulto, que a pesar de ir eliminando en varias sesiones cosas negativas, esto no equivale a elevar la autoestima.
He aprendido en todos estos años que la reducción del sufrimiento no necesariamente equivale a felicidad, pero más aun, la reducción de la ansiedad (con ejercicios, con espiritualidad y con tabletas) no equivale a recuperar la confianza en sí mismo
Nathanael Branden en su libro La autoestima día a día nos habla de seis pilares o prácticas esenciales para tener los pies de plomo y la cabeza bien puesta ante los embates que nos depara, como desafío, el diario vivir.
Pilar 1.-
Respeta los hechos de la realidad y la verdad.
Mucha gente vive en el aire y de espaldas a la verdad y se crean un mundo que ni ellos mismos se creen.
Pilar 2.-
Acéptate a ti mismo.
Muchos seres humanos viven rechazándose y son los fiscales más rígidos a la hora de autoevaluarse, pero no hacen nada por superar emociones y sentimientos destructivos.
El proceso inicia por tomar en nuestras manos las riendas de nuestra vida e iniciar, a veces solo, pequeños ejercicios de modificación de conductas.
Pilar 3.-
Hazte responsable de tus acciones.
Y no vivas culpando a los demás de tus deficiencias y fracasos.
En cada familia hay un quejumbroso, un mártir, que no ha entendido que el tren de la vida lo espera para partir
Pilar 4.
Afírmate a ti mismo en vez de suprimirte.
Es que el temor a la desaprobación de los demás a nuestras acciones nos paraliza.
Afirmarse quiere decir: defiende tus ideas y tus posturas frente a los demás sin atropellar y con la humildad suficiente para aprender del que más sabe.
Pilar 5.-
Debes tener un propósito en la vida.
En vez de estar dando tumbos y cambiando cada día de planes, muchas veces ilusos y sin fundamentos.
Tener metas y objetivos realistas es lo que le da sentido a la vida.
Juan tenía siete años ahorrando para sacar una modesta vivienda y acaba de hacerlo, pero siempre fue parte de sus propósitos.
Pilar 6.-
Ser íntegro.
No te traiciones a ti mismo.
Esto no es más que la congruencia entre lo que sabemos, lo que profesamos y lo que hacemos. Es ser fiel a nuestras convicciones.
Elévese espiritualmente, que no es sinónimo de religión y evite las contradicciones entre sus valores y lo que usted hace en su vida cotidiana.
Mucha gente no vuelve al psicólogo por su falta de integridad. Son deshonestos en todas sus acciones, incluidas lo que cuenta como parte de sus problemas a su terapista.
Esta lectura es para invitarte a proseguir tu viaje por la vida. Estás a tiempo de hacer un alto en el camino y revisarte para ser, cada día, un mejor ser humano.
