¿Aprendes en cabeza ajena?
Se supone que los tropezones hacen levantar los pies y que el que se lleva de consejos muere de viejo, conforme el sentir popular.
Observo en la sociedad dominicana mucha intransigencia; incapacidad para ponerse de acuerdo y arribar a grandes pactos políticos y mucha cerrazón cuando se intenta dialogar en el seno familiar o en el marco de las organizaciones.
Atravesamos por momentos en los cuales la corrupción se ha convertido en costumbre; los nuevos ricos con fortunas veloces no se avergüenzan del consumo y adquisición de bienes para, entre otras cosas, echarles vainas a los que privan en serios, y, la gran cantidad de gente que acude a templos y dicen practicar creencias casi como un acto deportivo y no , por profundas convicciones.
En estos días difíciles vuelvo a repetir los seis pecados capitales de Gandhi, que por cierto, caen como anillo al dedo:
1.- Vida política sin principios;
2.- Riqueza sin trabajo;
3.- Conocimiento sin educación;
4.- Comercio sin moral;
5.- Ciencia sin humanidad, y
6.- Religión sin sacrificio.
En esta época la gente se resiste en la conserjería profesional, cuando uno le invita a crecer y a elevar su autoestima, orientándole que no permita que nadie:
a) Dirija su vida;
b) Que nadie manipule tus sentimientos;
c) Que no te obliguen a violar tus valores, y
d) Que no se intente ofender tu dignidad pisoteándote
El profesor Antonio Thomen en su libro: Consejos que me dio mi padre insiste en que: No pidas permiso para actuar conforme te lo dicte tu conciencia, y más adelante aconseja que aprendas a expresar tus desacuerdos pero, sin ser desagradable.
El consejo sano está en crisis . Estos jóvenes de ahora creen saberlo todo. Si es de computadora nadie les gana. Si es bailando y bebiendo creen saberlo todo. Si es de vehículos nadie se les para al lado y, en fin, no se extrañe que con mucha falta de humildad su hijo o su sobrino le diga antes de que usted me aconsejara eso, ya yo me lo sabia de memoria.
No obstante, he consumido la vida, proponiendo guías de acción a pacientes y familiares y gran parte de mis consejos son tirados al zafacón pero a pesar de ello yo quiero ratificar en esta entrega que no nos cansemos de aconsejar, sobre todo a la juventud, pues aunque nadie aprende en cabeza ajena, pero el que se lleva de consejos muere de viejo.
