El niño mentiroso.-
Hasta aproximadamente los 6 años los niños no distinguen bien la realidad de la ficción.
A veces inventan cosas que luego creen.
Al escuchar sus narraciones o testimonios los adultos no diferenciamos cuando está mintiendo o fantaseando.
Recuerdo de mis lecturas juveniles a Rodó cuando afirmaba: “Los niños no dudan, ellos creen”.
¿Cuáles son las razones para que un chico mienta?
Miedo al castigo.
Necesidad de darse importancia ante sus amiguitos.
Para obtener un beneficio: “Mami me duele mucho la cabeza”, excusa con la cual “justifica” la inasistencia a la escuela.
Miente para encubrir a un ser querido.
Este mecanismo se ve en los casos de incestos y otras condiciones sexuales cuando el pederasta ha sido obsequioso, manipulador y amenazante.
Sobre los 7 años la demostración o confesión de una mentira debe ser objeto de un castigo o una amonestación.
Dependiendo de la edad del habladorcillo y de la gravedad del caso, se merece un castigo, no físico de preferencia, sino de supresión, Ej.: no salidas, no tv, etc. sin que esto sea excesivo.
Enseñar al jovencito a disculparse y el premiar la verdad (es un excelente hábito como reforzador positivo en la crianza).
Robar, agredir, hacer trampa en el juego, son tendencias que se han descubierto en niños mentirosos crónicos.
A medida que el vástago entra en la adolescencia padre, madre y el resto de la familia deben hablar abiertamente del valor moral de la verdad.
Muchos jóvenes confiesan sus mentiras a amigos y a veces en un confesionario de alguna religión, esto puede estarse produciendo porque su familia es tan disfuncional o tan represiva, que no le transmite confianza.
La biblioterapia suele ser efectiva, cuentos como Pedro y el Lobo, o, Pinocho, contienen en su trama un gran mensaje ético sobre el valor de la verdad.
El mundo en que estamos criando, las acciones de los “triunfadores” en la política, en la economía y hasta en las creencias religiosas, están llenas de malos ejemplos, que proceden de falsos profetas que ocultando verdades (una forma de mentir) llegan al estrellato.
¿Cuántos niños pobres no sueñan con convertirse en un jugador de Grandes Ligas?
Los ejemplos de Robinson Canó, Pete Rose, Samuel Sosa y otros bigleaguers, han sido frustrantes para miles de jóvenes que en este momento se entrenan en decenas de granjas con el sueño americano puesto en sus noveles cabecitas.
Si el niño no cede al castigo es posible que este en una anestesia dolorosa pida, “ven dame , dame”…. Quiero decir, que se ha hecho inmune a las pelas y hay que revisar con un trabajador de la conducta los procedimientos en la forma de corregir.
Los padres deben tener mucho cuidado con “contar mentiras delante del educando”.
Es esencial que todo el grupo familiar este alineado con las normas de la verdad.
A veces una “abuela apoyadora” malcría al muchacho y lo convierte en un mentiroso apadrinado por esa abuela débil y cómplice.
Criemos niños y jóvenes honestos que es la mejor herramienta para entregar hombres de bien a la sociedad.
Fuente consultada: Guía de Inteligencia Emocional: de la profesora Lucrecia Pérsico. Ed. LIBSA. MADRID 2018.

