¡Mi amor, necesito que hablemos!-
Esta suele ser una expresión que con frecuencia despierta miedo en los hombres cuando escuchan a sus esposas o parejas decir: -“¡Mi amor, necesito que hablemos!”-, puesto que suele asociarse con algún enojo que presagia una tempestad en la relación, sobre todo, cuando las cosas aparentemente están bien.
Muchos hombres dicen que se les erizan los vellos y se les pone la piel de gallina, mientras de manera recelosa piensan ¿y ahora, qué hice?
Esta forma de reaccionar de los hombres suele ser muy común porque son más racionales que emocionales, mientras que sus parejas suelen ser más emocionales y con una gran necesidad de conversar, de sentir esa conexión emocional.
A veces los hombres pierden de vista este detalle y dan por sentado muchas cosas respectos a sus parejas, que saben que ellos la aman, que saben que para ellos, ellas son lo más importante, que quieren estar con ellas, pero… Rara vez lo expresan verbalmente fuera del escenario de la intimidad sexual.
A un apreciado amigo, en diferentes ocasiones le he escuchado quejarse de que parece que su esposa tiene mala memoria, porque siempre le está preguntando -“¿mi amor, tú me quieres?”-, y la respuesta mágica -“¡Tú sabes que sí!”-
Aquí, quiero llamar la atención en esta dirección: En cuanto a lo que se refiere a comunicación, especialmente, a la comunicación de las emociones en la pareja, la mujer le lleva la ventaja al hombre.
Este se debe a que los hombres en esta sociedad son moldeados, en su gran mayoría, por el cincel del machismo.. De ahí surgen unos preceptos, como si del mandamiento once se tratara, por ejemplo, un niño que se cae y llora por la caída y ahí surge ese mandato: ¡Usted es un hombre y los hombres no lloran!
Igual que cuando empiezan a vivir las primeras experiencias de enamoramiento y su lenguaje verbal empieza a llenarse de romanticismo… tan pronto uno de los hombres adultos de la familia lo escucha, lo increpa, a veces acompañado de un coscorrón -“¡Los hombres no hablan así, las mujercitas son las que hablan así y usted es u hombre, no una mujercita!”-
Y así nos enrumbamos en un camino donde simplemente se nos priva de desarrollar la capacidad de desarrollar el lenguaje emocional, como lo desarrollan las mujeres.
Por eso a los hombres se les hace un tanto difícil conectarse emocionalmente con sus esposas o parejas en el lenguaje emocional, lo ue los lleva a asumir que ellas saben, mientras que ellas, realmente necesitan escucharlo.
Por lo exhortamos a los caballeros a que se atrevan a desarrollar el lenguaje emocional de sus parejas, media naranjas; a conectarse emocionalmente para que descubran cuando escuchen -“¡Mi amor, necesito que hablemos!”-, no es porque se avecina una tempestad en la relación, es porque ella, tu pareja, tiene hambre de ti, de que le expreses a viva voz –“¡Sí mi amor, yo también te amo!”

