Carta a un joven psiquiatra
Distinguido colega:
Cuando te preguntaron por qué te decidiste por la medicina dijiste que desde niño te gustaba operar a los lagartos; que tenias un familiar médico muy sobresaliente y que desde niño te impresionaban las series de los doctores Ben Casey y Kildare.
No olvides que antes de ingresar a la Universidad estudiaste 12 años y que hacerte médico tomó unos seis años más.
Un año de estudios generales de medicina interna fue coronado con otros tres años de formación hospitalaria para tratar a las conductas humanas alteradas.
Tu familia mostró resistencia ante la elección de tu post grado.
Tu mejor amigo te acusó de loquero; tu abuela pensó que esa carrera pone loco al que la ejerce; un ortopedista amigo de la familia te acusó prematuramente de pastillero.
Tu hermano mercadólogo te dijo en tono agresivo: La cirugía platica es lo que va, pues arreglando tres tetas y dos barrigas te haces de unos pesos con poco esfuerzo.
Te advierto que no te dejes provocar. Hoy día, y en ejercicio activo, somos menos de 150 psiquiatras para casi 10 millones de habitantes.
Entrégate desde temprano a escuchar por largas horas, con mucha atención, lo más profundo del sufrimiento humano.
Lee todo lo que puedas y ármate de una sólida consulta general.
Ganarás dinero, pero jamás como en los negocios tradicionales.
En unos años y con préstamos bancarios tendrás tu carro, tu casa, la educación de tus hijos, viajes y objetos valiosos de la cultura.
Tienes que leer en inglés, pues la psiquiatría se mudo de Europa a Estados Unidos en términos de investigación fundamental.
Joven colega, incorpórate a la enseñanza, aunque sea de gratis.
Estudiar para enseñar es la mejor forma de aprender. Fórmate en la fisiología y la química del sistema nervioso; en la psicología social; en antropología, en psicoterapia. Profundiza en la comprensión de la sociología popular.
Joven colega, no temas a los medios de comunicación: la radio, la tele y la prensa escrita son ventanas por donde al mismo tiempo orientas a miles de seres humanos. Son consultas gratis y masivas.
Guarda los secretos de tus atendidos hasta la muerte.
Trata a la gente con cortesía, sobre todo, en el sector publico.
No seas ingrato con tus maestros como dijo Hipócrates.
Respeta a tus colegas de más experiencia y consúltalos.
Investiga, duda, atorméntate, sufre con los tuyos y evita las poses, pues de los gestos comunes y humildes saldrá la belleza.
Te despido deseándote el éxito que otros hemos obtenido con mucho esfuerzo, sacrificio, disciplina y sano orgullo.

