Imagine ahora mismo que un médico, un psicólogo o un psiquiatra le está entrevistando y le va a formular doce preguntas y la intensidad de sus respuestas la va a puntear con un 0, si no se siente lo que se le pregunta. Ponga un 4, que significa que padece de forma extrema lo que se le cuestiona.
Del 1 al 3 son situaciones intermedias, a mayor número más intensidad. Veamos:
1. ¿Te preocupas exageradamente por cosas irrelevantes?
2. ¿Te vives imaginando eventos negativos que pudieran ocurrirte a ti o a tus seres queridos?
3. ¿Estás tenso o nervioso la mayor parte del tiempo?
4. ¿Cualquier problemilla te mantiene ansioso varios días?
5. ¿El problema anterior te generó miedo y desesperación?
6. ¿Te recargas de situaciones o problemas y te irritas por pensar que no podrás manejarlos?
7. ¿Con frecuencia padeces de problemas intestinales, fatiga, cansancio o síntomas físicos que tú mismo atribuyes al estrés?
8. ¿Te la pasas pensando pendejadas, se te interrumpe el sueno o tienes pesadillas catastróficas?
9. ¿Eres un ser humano que no apartas las preocupaciones de tu cabeza?
10. ¿Tu atención es variable, pues vives «pensando en los problemas»?
11. ¿Te paralizas o cometes actos impulsivos por no poder digerir tus preocupaciones?
12. ¿Padeces contracturas o dolores musculares atribuibles a tu exceso de preocupaciones?
A sumar.
De 12 a 24 puntos, tu Trastorno de Ansiedad Generalizado resulta leve; de 25 a 36 puntos, moderado; y más de 36, el TAG es severo.
Haz este ejercicio con sinceridad. Si acumulas más de 25 puntos yo te recomiendo cambiar tu estilo de vida y ponerte en manos de un profesiona.

