Jorge se quejaba en la consulta de que en una reunión de su partido fue apabullado por otro compañero con términos hirientes y que él se quedó helado, que no le respondió en el momento de forma valiente y bien estructurada.
Me contó que eso le ocurre desde muy joven y que quiere trabajar ese elemento deficiente en su personalidad, pues se considera un dirigente con potencialidades de ser candidato a diputado.
Muchas personas como él no saben reaccionar adecuadamente ante una desconsideración.
Otras se quedan bloqueadas y son incapaces de elaborar una respuesta oportuna para salir airosas de situaciones engorrosas.
La psicóloga española Helena Ruiz apunta que Hace falta identificar por qué reaccionamos así; que es lo que tememos de los demás.
En estos casos hay que potenciar la autoestima y la seguridad personal.
¿Miedo al rechazo?
A veces, de forma inconsciente, no reaccionamos adecuadamente por temor a ser rechazados, burlados temor a hacer el ridículo en nuestra vida familiar, laboral, política etc.
Muchos seres humanos han sido abochornados en la infancia y se quedan marcados de por vida.
Si negamos un favor a un amigo, creemos que podemos perderlo; si decimos que no ante un encargo indecoroso de nuestro jefe, nos asalta el temor a que nos despidan.
Si en la vida de pareja nos negamos a algo, tememos a que se nos quiera menos. El reto en todo caso es detectar y trabajar en consejería el miedo al miedo o por decirlo así, a las consecuencias de una acción.
Este personaje a veces se pasa de pendejo: le quitan el turno en la fila del banco; lo sacan de la lista de ascensos en el trabajo y a veces, paga la cuenta completa cuando lo acordado entre amigos fue hacer un serrucho.
¿Qué hacer?
Ensaya posibles respuestas: La psicóloga Isabel Álvarez dice: Date cuenta de en que situaciones ocurre el bloqueo, anótalas, ensaya respuestas asertivas, si es posible, agrego yo, frente al espejo.
Visualiza situaciones: Imagínate que el jefe te pide que te quedes dos horas adicionales sin pago. Respuesta: Tengo un compromiso previo ineludible, excúseme querido jefe
Refuerza tu autoestima: Tú vales tanto como el que te rodea, siéntete importante y valioso.
Date cuenta que tu opinión, acertada o no, debe ser escuchada.
Ejemplo: Compañeros, con todo respeto y a lo mejor me equivoco, pero yo entiendo que deben valorar una modificación.
Aprende a relativizar: ¿Qué es lo más grave que puede ocurrir si te equivocas o no están de acuerdo contigo?
Cuando compruebes que ni te cancelaron por discrepar; ni tu suegra te agredió por mostrar una inconformidad, ya te resultará menos angustiante y paralizante responder y actuar con equilibro.
Tire para adelante después de esta lectura y salga de debajo de la mesa.

