En las organizaciones como en las vidas individuales, la decadencia como síntoma, evidencia y consecuencias es el resultado de las malas acciones de los hombres que por la naturaleza de sus responsabilidades han tomado rumbos equivocados, en lugar de preservar valores y principios fundamentales.
En no pocas ocasiones, ese retroceso que bordea el colapso en entidades de larga y fructífera existencia, se debe al afán de lucro y proyección personal de quienes se han apartado del deber primario y esencial de preservar las instituciones puestas a su cargo.
Este penoso cuadro de decadencia, irrespeto a la institucionalidad y traición a todo un historial de lineamientos éticos es precisamente el que abate en estos momentos al Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y cuya responsabilidad cae en su dirigencia.
Nadie entiende ni puede comprender y mucho menos aceptar que un partido como el PRSC, cuyo fundador, guía y líder, el expresidente Joaquín Balaguer, se empeñó siempre en que su accionar se apoyara en el apego a la ley, el orden y la convivencia civilizada, haya podido ser usado para apoyar actos vandálicos que no se detienen ni siquiera frente a la solemnidad del Congreso Nacional como el primer poder del Estado.
Hemos visto con decepcionante sorpresa, gran pesar y en principio hasta algo incrédulos, cómo el presidente del PRSC, Federico Antún Batlle, se ha prestado para salir públicamente a defender al diputado Pedro Botello, tras éste encabezar la violencia que terminó con daños materiales a las instalaciones de la sede congresual.
En lugar de querer justificar lo que es a todas luces una acción insólita y bochornosa, que merece total condena, Quite Antún ha debido parar las tropelías de su alegre correligionario y desmarcar al Partido Reformista y su dirigencia de tan flagrantes violaciones a la paz social y al respeto a la propiedad pública, vale decir la propiedad del pueblo dominicano.
Sin embargo, ¿podría esperarse tal cordura y sensatez de parte de un dirigente como Quique que con sus desacertadas ejecutorias ha convertido al otrora poderoso PRSC en una entelequia, de la que se vislumbra como su virtual sepulturero?
La realidad es que cuando la cabeza de una organización anda mal y actúa peor, ninguna mejoría o recuperación puede esperarse de una entidad otrora influyente en un inmenso segmento del electorado nacional y que Antún ha convertido en un partido sin posibilidad alguna de retornar al poder.
Balaguer nunca hubiera respaldado una acción que pusiera en peligro la economía nacional y menos golpear los presupuestos familiares con más inflación, como se prevé que pasará con la propuesta de Botello, en caso de que el Congreso apruebe el mamotreto proyecto, que pretende despojar a los Fondos de Pensiones del 30% de sus recursos con el pretexto de auxiliar los trabajadores suspendidos durante la pandemia.
Si algo caracterizó a Balaguer y sus administraciones, fue el tacto con que manejó las finanzas públicas y la prudencia con que se enfocó en cada acto que de alguna manera pudiera intranquilizar a la población, algo que al parecer Quique no supo valorar y que, por tanto, tiene totalmente fuera de sus pautas y de su desacertado repertorio político.
Como sostiene el dicho popular de que “no hay mal que por bien no venga”, es una suerte que este despropósito de apoyar una causa peligrosa y mal llevada como la que impulsa Botello haya tenido un defensor como Quique, pues con su escasa respetabilidad carece de fuerza y credibilidad para respaldar a este legislador que desprestigia al Congreso y que es una vergüenza para sus colegas.
Por: Yaneris Piantini Guzmán
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