ROLANDO GUANTE
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La delegación dominicana que asiste a los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe a inaugurarse en esta fecha en Veracruz, México, tendrá que escalar una montaña muy alta para igualar o superar la hazaña medallística lograda en la versión pasada en Mayagûez, Puerto Rico.
El principal obstáculo que enfrentarán los atletas de la Patria de Duarte es la presencia del contingente cubano, ausente en los Juegos del 2010, pero que esta vez llega al importante puerto mexicano a tratar de reconquistar el lugar que durante tanto tiempo le perteneció.
República Dominicana conquistó una cifra récord para el país al poner
a sonar el Himno Nacional en 31 ocasiones y totalizar 133 preseas, cuando se le sumaron 37 medallas
de plata y 65 de bronce.
El presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luis Mejía Oviedo, hombre diestro en los manejos mediáticos y cuya prudencia en el vaticinio de logros siempre por debajo de las expectativas reales, ha señalado que la meta es obtener entre 90 y 100 medallas.
Los pronósticos del primer ejecutivo del deporte olímpico son tomados con pinzas por los medios que en el pasado han comprobado la estrategia de señalar una cifra que puede fácilmente ser superada.
Sin embargo, no son justos los que aspiran
a superar el números de metales logrados en la vecina isla en 2010, pues el impulso de Cuba detendrá aspiraciones de atletas que pudieran estar en el medallero.
Los representantes de la nación de José Martí estarán en México, un tradicional aliado suyo, con todo el poderío que le resta de aquellos años de gloria en los que la mayor de las Antillas ocupaba lugares privilegiados en el mapa deportivo mundial.
México no es un lugar del que los jefes de la misión cubana teman por deserciones masivas, razón que le marginó de los Juegos en Puerto Rico, y por eso ahora tienen el chance de ir con “todos los hierros”.
Otro muro que tendrán que saltar los aspirantes a posicionarse entre los tres primeros en sus respectivas disciplinas es el hecho de que los anfitriones buscarán por todos los medios ratificar el primer lugar colectivo obtenido sin la presencia de sus pares cubanos.
La gran cantidad de habitantes de la nación que hace frontera con Estados Unidos, la participación en todos los deportes, la preparación que han recibido sus atletas, los “favores” técnicos que se consiguen por ser la sede y el exagerado nacionalismo azteca son puntos a tomar en consideración para entender que la batalla que por la supremacía escenificarán México y Cuba afectará el rendimiento de los demás países.
El presidente dominicano Danilo Medina, cuando entregó la Bandera Nacional a los representantes olímpicos y atletas, dijo que no quería menos de 31 medallas, la cifra obtenida en la vecina isla.
Pero las metas de Mejía son igualar los 97 metales obtenidos en el 2006 en Cartagena de Indias, Colombia, cifra que luce pequeña al tomarse en consideración que han pasado ocho años, período suficiente para que el deporte dominicano haya dado un salto cualitativo y cuantitativo por los muchos recursos puestos en sus manos en la administración pasada.
Luguelín Santos y Félix Sánchez, dos seguros medallistas, no estarán en las pruebas individuales, con el primero sólo marcado para intervenir en el relevo de 4×400 metros.
República Dominicana peleará con su rival regional Puerto Rico por el quinto lugar en estos Juegos, pero no superar las medallas obtenidas en Colombia sería un revés para los jefes del deporte olímpico.

