Se justifica la indignación que produce la sustracción de fondos públicos en el seno de las distintas administraciones que han estado al frente de los gobiernos de pueblos que viven bajo la más terrible miseria. El fenómeno de la corrupción, al estar presente en las instituciones del Estado, hace que amplios sectores con criterios ideológicos opuestos se unan alrededor de organizaciones que levantan la voz protestante por el robo de los dineros del erario.
Lo peor es que mientras más pobres son los pueblos más víctimas son de los ladrones; se observa una correlación entre politiqueros saqueadores del dinero del presupuesto nacional y la marginación en que viven las masas populares.
La realidad práctica está demostrando que las fuerzas motrices que aspiran a cambios sociales tienen toda la razón partiendo de lo que es hoy la composición social a nivel mundial y la forma como ha avanzado el desarrollo cuantitativo de la raza humana. En 150 años la humanidad ha crecido seis veces, de 1000 millones a 6.3 miles de millones y se calcula que en 50 años más, serán 10 mil millones de personas.
Los que pasan hambre en el mundo suman hoy 842 millones, es decir 1 de cada 7 habitantes del planeta. De seguir esa tendencia la cantidad se aumentará en 5 millones por año. De los 842 millones de personas que padecen hambre, solo 10 se encuentran en los países industrializados, mientras que 34 millones están en los países en transición y 798 millones en los países en desarrollo.
En 2006, 2800 millones de personas subsistían en el mundo con menos de 2 dólares diarios; 1200 millones de personas subsistían con menos de un dólar diario. La cantidad de latinoamericanos que viven con menos de un dólar al día subió de 48 millones en 1990 (11% de la población) a 57 millones en 2006 (111% de la población). La cantidad de latinoamericanos que viven con menos de dos dólares al día subió de 121 millones (276 de la población) en 1999 a 132 millones (30%) en 1999. En 2015 se calcula que serán 117 millones (189%). De la población haitiana unos 2.4 millones, alrededor de un tercio de la totalidad de sus habitantes, sufren desnutrición crónica y aguda y carestía de alimentos.
Con apenas el 10% de la población planetaria total, los países del G8 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Gran Bretaña, Alemania, Japón… y en un segundo plano Rusia) concentran el 60% de la riqueza total. Y albergan a la gran mayoría del 1% de los más ricos del mundo (apenas 50 millones de personas), que tienen ingresos equivalentes a los del 57% de los más pobres (unos 2 mil 700 millones de seres humanos.)
El costo para lograr y mantener acceso de todos los humanos a la enseñanza básica, a la atención básica de salud, a la atención de salud reproductiva, a una alimentación suficiente, agua limpia y saneamiento… es aproximadamente de 44 mil millones de dls. Por año, cantidad inferior al 4% de la riqueza combinada de las 225 personas más ricas del mundo. Las 3 personas más ricas del mundo tienen activos que superan el PIB combinado de los 48 países menos adelantados. Las 15 personas más ricas tienen activos que superan el PIB total del África subsahariana. La riqueza de las 32 personas más ricas supera el PIB de toda Asia meridional. Los activos de las 84 personas más ricas superan el PIB de toda China (1200 millones de dls.). Las 225 personas más ricas tienen una riqueza combinada superior a un billón de dls. que es el ingreso anual del 47% de la población mundial (unos 2500 millones de personas).
Para comprender en su real dimensión la forma como lesiona la corrupción a los pueblos pobres basta con tomar como punto de referencia a la República Dominicana, donde la quiebra de tres bancos comerciales, ejecutada por un grupito insignificante de banqueros ladrones, ha llevado a la miseria a más del 80% de la población dominicana.
En cada país dominado por la miseria son muchos los problemas sociales que se pueden resolver con el monto de los dineros que sustraen los funcionarios públicos. Basta con partir de la realidad de que en nuestro país se roban más dinero del presupuesto nacional que el que gastan varias Secretarías de Estado en obras para satisfacer necesidades del pueblo. El patrimonio ampliado de un politiquero que ocupa un alto cargo se ve fortalecido por lo que sustrae al Estado y en esa misma proporción se empobrece el pueblo.

