Cuenta Margarite Yourcenar que el emperador Adriano apartó de su lado a Suetonio, de muy mala forma. No soportaba las noticias desagradables, manía habitual entre los césares.
Cayo Suetonio Tranquilo [70 – 126 dC] tenia a su cargo los archivos imperiales de Roma.
La novela histórica Memorias de Adriano resalta la intolerancia de los emperadores romanos. Adriano, uno de ellos, se hizo adicto a los halagos y lisonjas, a pesar de su ilustre condición.
los emperadores romanos odiaban y desterraban con mucha facilidad a los portadores de malas noticias, no así a quien la ocasionaban.
Esto explica la distancia y disparidad que siempre ha existido entre la sinceridad y el poder. No concilian ni logran estar en el mismo lugar a la vez.
Lo relatado más arriba es a propósito del impasse surgido en el PRD con la expulsión de Esquea Guerrero de las filas del PRD.
Cercanos amigos y seguidores de Miguel Vargas han encontrado en Enmanuel Esquea Guerrero un chivo expiatorio para justificar la derrota.
Error de cálculo que reduce las perspectivas. Hubo dos competidores y uno, Hipólito Mejia, simplemente ganó.
Esquea Guerrero fue el relator y anunciador de los resultados, como vocero de la Comisión Organizadora, cuya composición estuvo y esta fuera de toda duda y el menor cuestionamiento. Como le ocurrió a Suetonio frente a Adriano, un reducido grupo busca que este valioso e indispensable dirigente pague los platos rotos. Se le reclama, acaso, la insolencia de ser responsable al dar conocer los resultados de la exitosa convención perredeísta del 6 de mayo.
Con la diferencia de que Esquea el resto de la comisión actuaron en un partido pluralista y democrático, en un sistema abierto y también democrático.
El pobre Suetonio no tuvo la suerte de contar con una fuerza política definida y la vigilancia atenta de la opinión publica, pendiente del buen proceder de sus dirigentes políticos.
