Un inolvidable jonrón de piernas
El jonrón de piernas es probablemente el batazo más excitante del béisbol. Recorrer todas las bases de un tirón en frenética estampida tras conectar la pelota es un hecho que no se produce con mucha frecuencia en el deporte.
Por eso resultó noticia que el sábado Aaron Hicks, jardinero de los Yankees, conectó su segundo de la temporada de esa especie y se recordara que un ícono de esa franquicia llamado Mickey Mantle, disparó tres durante la campaña de 1958.
Para quien escribe la hazaña tuvo un efecto esclarecedor en los anaqueles de la memoria al desempolvar momentos iniciales de mi carrera resucitando un hecho que dormía en los brazos de Morfeo.
No solo fue el recuerdo del batazo conectado por un dominicano cuya carrera despuntaba con un brillo extraordinario, sino también por la lección de limpieza simple en la descripción hecha por el legendario narrador Vin Scully en la transmisión que al mundo difundía la emisora “U.S. Armed Forces Radio”.
Era la noche del 2 de septiembre de 1971 y estaba yo metido en una calurosa cabina de Radio Continental junto a un micrófono interno y con mis audifonos conectados a un potente radio Hammarlund informando a Billy Berroa –quien los recreaba magistralmente- los detalles del partido entre los Dodgers de Los Ángeles y los Astros de Houston.
Tomás Troncoso, con atildados comentarios al margen, y Osvaldo Cepeda y Cepeda, leyendo comerciales con una dicción singular, compartían con Billy la transmisión de “La Cadena de Los Grandes”, mientras del otro lado frente a ellos y separado por una enorme ventana de vidrio el joven locutor Miguel Ángel Herrera coordinaba los efectos de sonido.
En el cierre de la quinta entrada, lanzando el zurdo Claude Osteen con los Dodgers arriba 3-2 y los Astros con las bases llenas y dos outs, el entonces mozalbete de 20 años César Cedeño vino al turno elevando un peligroso globo al bosque derecho que desesperadamente persiguieron tanto el segunda base Jim Lefebvre como el jardinero Bill Buckner hasta chocar quedando tendidos en la innovadora grama artificial del Astrodome – La Octava Maravilla del Mundo.
Marty Martínez, Don Wilson y Joe Morgan, los ocupantes de las bases, despegaron al producirse el contacto del bate con la pelota mientras Cedeño, quien volaba en las bases como propulsado por dos turbinas atadas a sus piernas, daba la vuelta al cuadro al tiempo que el inicialista Wes Parker y el jardinero central Willie Davis llegaban a la escena.
Scully con su estilo y cadencia inconfundiblesnos deleitó describiendo el teatro de los hechos al narrar en forma sencilla y didáctica, sin innecesarios detalles superfluos, lo que acontecía entonces en el terreno:
“Everybody is scoring….even Cedeño!”

