Cenizas y recuerdos
Mi primera visita al palco de prensa del entonces Estadio Trujillo, hoy Quisqueya-Juan Marichal, se remonta a la temporada de 1956-57 cuando la entonces moderna instalación concebida como el Palacio de los Deportes de una proyectada Ciudad Deportiva, albergaba dobles juegos diarios con los cuatro equipos tradicionales en acción.
Llegamos mi hermano Danny y yo de las manos de papá, entonces corresponsal de la agencia Reuters, y nuestro vecino don Guillermo Ballenilla, quien fungía como una especie de contralor de una administración que dependía de la que gobernaba la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre.
No recuerdo los resultados de los partidos de Licey-Escogido y Águilas-Estrellas, pero dos hechos se mantienen perpetuos en la memoria de aquel niño de 8 años. La bola que penetró por el ventanal
y que atrapé tras rebotar en la metálica pared del fondo de la espaciosa y solitaria área por el lado de primera base, y un comentario salido de la voz del locutor Ramón Rivera Batista, quien sentado a nuestro lado prácticamente declamó sobre un tercer strike cantado: “No podía pedirse un lanzamiento más perfecto”.
Cuando regresé siendo estudiante universitario a finales de los 60 fue con un pase gestionado por Félix Acosta Núñez, con quien yo colaboraba de forma gratuita en su condición de editor deportivo del Listín Diario y un subalterno de don Frank, entonces algo así como un alter ego de don Rafael Herrera bajo el título de “Ayudante del Director”.
Allí me convertí en el benjamín de una corte donde reinaban las rabietas del polifacético Max Reynoso, el espíritu fabulador de Max Álvarez, el humor negro de Billy Berroa, las fantasías de Álvaro Arvelo, el pesimismo de su carnal Julián Cabrera, la rumiante nostalgia de Fidencio Garris, los comentarios de Tomás Troncoso, y el sarcasmo de Johnny Naranjo bajo la respetable presencia de don Arístides Álvarez Sänchez, el eterno secretario de la Liga Dominicana de Béisbol.
En ese mismo sitio donde eran habituales Arturo Industrioso,Thimo Pimentel, Fernandito González Tirado, Cuqui Córdova, José González, Jorge Bournigal,Luis Ramón Cordero, Freddy Mondesí, Manuel Neftalí Martínez, Luis Fernández, Radhamés Grullóny Lilín Díaz, disfruté posteriormente de la compañía de una generación en la que sobresalieron Temo Metz, Mickey Mena, Mendy López, Bienvo Rojas, Hugo López, Juan Báez, Guelo Tueni, Ramón Jerez y Leo Corporán, y compartí espacios con celebridades como Buck Canel, Felo Ramírez, Delio Amado León, Musiú de la Cavalerie, Dámaso Blanco, Rubén Mijares, Tomás Morales, Eddy Martin, Bobby Salamanca y otros grandes narradores.
De las fotos que allí se colgaron de viejas glorias del ayer romántico y una galería de pasados presidentes de la ACD en la que me contaba, solo cenizas se hallarán, pero vívidas en las mentes de los que allí tuvieron un segundo hogar permanecerán las estampas de Félix con “Los tres patitos en la pizarra”, los avisos de Álvarez Sánchez voceando “Atención Prensa”, la voz de Rubí anunciando “Hay pánico en Wall Street”
y al concluir cada episodio su habitual invitación
al comentario con su proverbial y mordaz “¿Qué
te parece Cuchito?”

