En múltiples artículos periodísticos dije que el fraude electoral del 1994 no podía quedarse impune, pues sería un precedente funesto el no tomar una medida ejemplar y ese precedente se repetiría en el futuro, como en efecto ha ocurrido en el grueso de los procesos electorales posteriores. Balaguer se cansó de abusar de este pueblo y finalmente murió cuando él quiso. El cardenal, ahora en un bajísimo perfil, también se cansó de denigrar y desacreditar a las fuerzas
Progresistas y ni siquiera un torpedo se le explotó en los pies.
Lo que han hecho Danilo Medina y Leonel Fernández —dos discípulos de Balaguer, no de Bosch— no ha sido más que interpretar el “galloloquismo” de la oposición, una oposición que insiste en disputar el conservadurismo al PLD, y manipular a una población de baja escolaridad, que cree en brujería, en los sueños y en la suerte, lo que explica el enorme auge de las bancas de lotería.
Cuando Leonel Fernández dijo que el PLD gobernaría hasta la década de los 40, sabía lo que estaba diciendo, porque acababa de poner todos los poderes del Estado bajo el control absoluto de esa entidad política. ¿Cuál fue la respuesta de la oposición? Ninguna. La oposición simplemente le hace el juego al PLD participando en las farsas electorales que regularmente se celebran en el país, cuando lo que procede es la creación de crisis políticas que obliguen a la negociación y al rescate de las instituciones democráticas.
Esas luchas en las calles para generar las crisis políticas necesarias no se van a producir, porque los líderes principales opositores son empresarios conservadores y temen que les metan a Impuestos Internos. Y más de uno se dedica a negociar con el gobierno, sin hacerlo con la franqueza de Miguel Vargas, cuya principal empresa en estos momentos es el PRD. Me refiero a otro que vive de necio haciendo bulla en el medio, cuando lo que manda es el favor de retirarse de la política vernácula.
La sentencia del TSE, anulando la convención del PRD, donde se le envía un mensaje a Miguel Vargas, revela que la situación no ha variado mínimamente en los órganos electorales, que la burla y el relajo del PLD contra la oposición y contra el pueblo continuará para el certamen del 2020. Es una pena que la oposición se esté preparando para esa nueva farsa.

