POR SANTIAGO GONZALEZ
El Nacional
SANTIAGO.- El Centro de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal (CIMPA) logró desarrollar vacas típicamente dominicanas, grandes productoras de leche y con más años de vida útil que otras razas extranjeras.
La entidad buscó durante meses en el país reses que mostraban características de ser netamente criollas o de ascendencia de otras traídas por los colonizadores.
En el proceso lograron identificarlas tipificando sus genes, por lo que ya se sabe cuáles son las vacas típicamente dominicanas.
Desde su fundación el CIMPA ha ejecutado con sus propios recursos el proyecto de rescate y desarrollo del ganado criollo lechero dominicano, al que otorga una gran importancia debido a la búsqueda por parte de los productores nacionales de ejemplares más productivos y adaptados al clima.
Mediante iniciativa de carácter nacional, la entidad tiene a disposición de los ganaderos una variedad mestiza de criollos con razas lecheras especializadas, como recurso adecuado de producción en las condiciones ambientales de aquí.
Durante sus tres décadas de existencia esta institución ha mantenido un sistema de cruzamiento dirigido, basado en un diseño experimental que permitió identificar ejemplares con un alto progreso genético por selección, en función de los parámetros técnicos de longevidad, prolificidad, resistencia climática, resistencia a ectoparásitos y producción de leche.
Al explicar el proceso que han seguido para hacer esa identificación y lograr reses más duraderas y adaptadas al clima, el ingeniero Darío Vargas, director ejecutivo del Cimpa, destacó que actualmente ese hato criollo puro se encuentra reducido en el tamaño de su universo.
Explicó que mientras menor sea el número de muestras y mediciones, menor es la confiabilidad de los resultados de los parámetros biométricos tales como repetibilidad, coeficiente de regresión entre el ejemplar probado y su informante, lo que reduce la capacidad enunciativa del valor obtenido.
En ese proceso el CIMPA ha visto que la solución pertinente es hacer crecer el universo de la población vacuna criolla, y con ello, no sólo se mejoran los parámetros biométricos sino también se aumenta la varianza del conglomerado de genes disponibles a la fecha.
El CIMPA reconoce las ventajas efectivas de esa iniciativa, que vincularía su proyecto con las diferentes instituciones del sector lechero nacional, como la Asociación Dominicana de Hacendados Agropecuarios (ADHA) y el Consejo Nacional para el Fomento de la Producción Lechera (Conaleche), que participan en la ejecución del programa.
Plantea el ingeniero Vargas que mediante un proceso de fortalecimiento técnico con biotecnología, fivulgación, asistencia técnica, evaluación y caracterización del gen criollo se pretende establecer una relación de beneficio mutuo con hatos y colaboradores que apoyen la multiplicación y validación del gen criollo a nivel de predio.
Agrega que dichos productores serán beneficiados con los servicios de asistencia técnica, con particular atención en su capacitación en los aspectos de tecnología y sistemas de producción, así como en la sistematización de sus propios registros.
La búsqueda de especies más productoras se debe fundamentalmente a que hay un déficit en el consumo per cápita anual de leche en la población dominicana, estimado en 77.5 litros por habitante, en relación a los 150 litros presentados por la Organización de las Naciones Unidas respecto al consumo mínimo recomendado, como condición imprescindible para el buen desarrollo físico e intelectual de una sociedad.
Ese diferencial de consumo, sin embargo, no es suplido por la producción nacional, la cual, según los datos presentados por las autoridades dominicanas (SEA, 2002), sólo suministra alrededor de 461.38 millones de litros al año, equivalentes al 61% del consumo nacional, que alcanza los 754 millones de litros al año en forma de leche cruda y sus derivados.
En ese mismo orden el rendimiento promedio por vaca por año ha sido estimado en alrededor de 1.300 kilogramos, lo que equivale a una producción de alrededor de 3.66 litros por vaca por día.
Ese nivel de productividad es muy bajo, aún cuando se comparan dichos resultados con los de otros países del área, con condiciones climáticas y sistemas de producción similares. Una tasa promedio nacional por vaca por año deseable deberá alcanzar los 3,000 kiloggramos a partir de los recursos domésticos de producción.
Cabe destacar que en la práctica el nivel de productividad por ejemplar resulta de la combinación de más de un factor, dentro de los que se destacan raza, edad, etapa biológica, estado de salud, calidad de los alimentos, niveles de ingesta, tipo y frecuencia de ordeño, condiciones climáticas, condiciones de infraestructura, manejo productivo y reproductivo, entre otras.

