Fue perturbador el desorden en el tránsito que causaron ayer abogados y dirigentes del Partido Revolucionario Moderno durante la asamblea para escoger el candidato a la presidencia del colegio de los juristas. Era casi imposible cruzar frente al local perremeísta de la avenida César Nicolás Penson, próximo a la Máximo Gómez.
La gente entraba y salía, estacionaba vehículos a ambos lados de la vía y en las aceras, mientras agentes de Amet hacían esfuerzos por agilizar el tránsito, claro, sin ofender a los compañeros de Hipólito y Abinader, para que después la oposición no los acuse de maltrato.
Este tipo de acción deja mucho que desear de los que aspiran a dirigir el Estado, ya que si no pueden poner orden y disciplina en un evento interno, la sociedad no puede aspirar a mucho en caso de que lleguen a dirigir la cosa pública.
Dirigentes de ese y otros partidos deben tomar en cuenta que sus derechos terminan donde comienzan los de los demás. En eso consiste la democracia.
