Opinión

Después del 16

Después del 16

Dadas las características de la realidad política actual, definidas en esta serie escrita antes del 16 de mayo, con lo previsible de los resultados electorales, lo seguro para el futuro inmediato es una consolidación del predominio del sector conservador y de la figura que lo encabeza que, aun siendo impensable hace 14 años, es Leonel Fernández.

Su vigencia y la proyectada reafirmación de su liderazgo, es una combinación de factores, como hemos visto. El primero es haber pactado con el sector económico, social y político que ha sido capaz de hegemonizar el control del aparato estatal a lo largo de nuestra historia.

El segundo es haber desarrollado la capacidad de hacer desde el ejercicio del poder todo lo que sea necesario para la preservación del mismo, lo cual, como se sabe, implica disponer del patrimonio público con un criterio clientelista y en desmedro de las imprescindibles inversiones que precisa la nación para alcanzar un auténtico desarrollo. Se quedó con el gobernante y se olvidó del estadista.

El tercero consiste en hacer a lo interno de su partido y de sus aliados lo que ha hecho a nivel nacional: Adocenarlos e instaurar la percepción de que él es la única figura capaz de conducirlos y mantenerlos en el disfrute de un poder que ha servido con largueza para hacer transformaciones mágicas de estatus económicos y sociales hasta hace poquísimo muy precarios. Todos felices y contentos, dispuestos a dejar la piel si fuere necesario para que el cuadro se preserve y el príncipe continúe en el trono.

El cuarto ha sido tener incidencia en la estructuración y manejo de las fuerzas opositoras. Por torpeza política, por conveniencia económica y por la habilidad del Presidente, el principal partido de oposición ha terminado siendo un instrumento de cooperación de los éxitos políticos de su adversario.

Nada diferente ocurre en los sectores convocados a constituir opciones alternativas. Piezas importantes de ese litoral han sido atraídas por la seducción palaciega, y las demás se muestran reiterativas en los históricos errores cometidos, que han impedido la conformación de un proyecto político en capacidad de aglutinar el disgusto anidado en una parte de la población.

Sólo un deterioro de la economía podría estropearle las cosas al Presidente y hacer que se le escurra la actual circunstancia favorable. Pena que la democracia dominicana no luce preparada para hacer propicia esa ocasión para encontrar el camino de su plena realización.

El Nacional

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