En la esplendorosa ciudad de Providence, Estados Unidos, residen muchos dominicanos, acreedores del reconocimiento nacional e internacional, y entre ellos, Víctor Martínez, quien ha conquistado con esfuerzos, trabajo, valentía y dignidad, un nombre que resplandece.
Víctor, adquiere gran notoriedad en Providence y en nuestro país, especialmente en Villa Consuelo, donde nace y se convierte en líder comunitario.
Humanista de cuerpo entero, posee la sinceridad y entereza moral como una de sus virtudes, junto a su queridísima familia, integrada por su esposa doña Matilde y distinguidos hijos.
Víctor es idealista en la construcción del gran Monumento Juan Pablo Duarte, iniciado en 1978 e inaugurado en el año 2004 en Providence, Rodhe Island, como símbolo de la dominicanidad.
Como un titán, se ocupó de recolectar fondos para la compra de terrenos donde hoy la compañía Brugal construye una escuelita para la niñez del Villa Consuelo. La directora de la escuelita, Mariana Mata, llevaba más de 30 años dando clases a niños y niñas en un patio y Víctor, tocando puertas, logró esta proeza, junto a una Fundación que preside.
Pero mi entrañable amigo Víctor Martínez lleva en su alma una amargura desde hace 47 años, al desconocer donde reposan los restos de su inolvidable padre, José Manuel Núñez y Núñez, primer teniente del Ejército Nacional, hombre de confianza del ex secretario de las Fuerzas Armadas Don Pupo Román Fernández y su dos hermanos, asesinados igual que éste a raíz del ajusticiamiento del tirano Rafael Trujillo el 30 de Mayo de 1961.
El padre de Víctor muere el 4 de junio de ese año, siendo apresado y llevado a la Torre del Homenaje, donde se alza ante la injusticia y repudia su detención. Después de secuestrarlo y asesinarlo, lo llevaron al hospital Marión. ¡Es el hijo que clama por su amado padre, habiendo dirigido mas de tres mil comunicaciones a Presidentes de la República desde el 1961 hasta hoy, y a cientos de funcionarios e Instituciones, especialmente a las Fuerzas Armadas, recibiendo algunas simples respuestas, pero nada afirmativo. Víctor sólo anhela saber dónde reposan los restos de su inolvidable padre, victimado en la antigua Aviación Militar Dominicana, igual que sus hermanos.
Víctor Martínez es uno de nuestros héroes, tal vez anónimo.
Aspira a que el presidente Leonel Fernández ordene a las Fuerzas Armadas y al Departamentos de Seguridad del Estado, que bien pueden hacerlo, precisar y encontrar el lugar, cenizas y blancos huesos donde fuese lanzado el cadáver de su progenitor para acudir allí, porque ha construido en el cementerio Cristo Salvador un nicho en su honor, para rezarle una oración, llevarle un ramo de flores, encenderle un velón y rendirle honor.
Víctor Martínez es una de nuestras glorias y su nombre es parte de la grandiosa Providencie y de nuestro país. Saludos a Onassis, Cintia y Judelka, tres de sus grandes flores. ¡Salve, ilustre humanista destacado en Providence: Víctor Martínez!

