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Mientras agoniza.-

Danilo Medina considera – o simula creer- que la crisis política que vive el país es irrelevante, casi una peccata minuta.

Que los ecos sonoros de su evolución, detallada en la prensa mundial, no repercutirán en la inversión extranjera ni tampoco en el turismo; y, mas aun, que tampoco importa la geopolítica de los poderes interesados en la estabilidad de una de las naciones de mayor peso estratégico en el gran Caribe y Centroamérica.

Influyentes medios internacionales han publicado reportajes y análisis detallados sobre la gravedad de la crisis político institucional que mantiene en vilo al país luego de la suspensión de las elecciones.

Tampoco han tenido importancia para Danilo y la cúpula del PLD los comunicados de casi todos los sectores sociales del país. Desde los más poderosos, hasta los más humildes; desde los más adultos, hasta la flor y crema de nuestra juventud.

Si revisamos el pasado inmediato caeríamos en la cuenta de que Danilo se ha caracterizado por no escuchar ni atender nada que venga desde fuera de su parcela.

Así lo demostró cuando intento hasta último minuto reformar la Constitución para reelegirse, y luego durante la arremetida contra Leonel Fernández hasta literalmente sacarlo del PLD.

Ahora, pese al escándalo mayúsculo generado por la traumática suspensión de las elecciones el pasado 16 de febrero, así como las grandes movilizaciones de masas, ni el gobierno ni la JCE han hecho prácticamente nada para garantizar que el 15 de marzo tendremos elecciones y no otro peligroso caos.

Peor aún, de su largo discurso del pasado jueves 27 de febrero, Danilo Medina dedico tan solo dos famélicos párrafos a la crisis política electoral y las marchas de los jovenes.

La actual crisis política (y sus movilizaciones sociales) no es igual a la Marcha Verde, ni tampoco es una “poblada” superficial; más bien se parece al Chile reciente, Nicaragua hace unos años y la revuelta boliviana de octubre.

En resumen, nuestra democracia, en cama de gravedad, pudiera estar agonizando mientras Danilo – ¡impertérrito- rinde tributos y pleitesías a sí mismo. !Cosas veredes!

El Nacional

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