Casi todas las mediciones realizadas por el equipo de Hipólito Mejía lo sitúan bien por encima del 50% en la preferencia electoral. Esa es también la percepción que se deriva de lo que se escucha en cada plaza pública. Más aún, si se aplica hacia arriba el margen de error indicado por la reciente encuesta Gallup-Hoy, 2.8%, el resultado publicado el lunes 21 de noviembre, sería de 50.7% a favor de Hipólito, bastante cercano al 50.8% de la población que estima que el candidato del PRD será el ganador de la próxima elecciones generales.
Pero, dejemos a la Gallup tranquila y aceptemos sus números como verdaderos a los fines del siguiente ejercicio.
Según el referido sondeo, la solidez del piso de la candidatura de Hipólito Mejía, situado en un altísimo 48%, indica que la estrategia y la campaña que la han sustentado han sido acertadas, pero insuficientes.
Parece que el 2% faltante forma parte de franjas de electores que, aunque disgustados con el PLD-Gobierno, no han sido convencidos tampoco por el candidato del PRD. Ese 2%, según la Gallup, prefiere una música que todavía Mejía no le ha tocado.
Naturalmente, falta mucha campaña; el PRD ha hecho una promoción muy limitada y su maquinaria de movilización apenas ha comenzado a correr, y se sabe que para que el mensaje sea aceptado por electores rezagados, la publicidad deberá ser más intensa que la que se ha hecho.
Pero, ese incremento de la intensidad de la campana debería basarse en un diagnóstico preciso sobre que quiere el supuesto o real 2% faltante.
Ese que quiere debería ser investigado y no salir a correr y discursear guiados por enfoques subjetivos que al final podrían dejarnos roncos de garganta pero en el mismo sitio.
Como los indecisos son apenas un 1.5%, la clave estaría en los votantes repartidos entre los partidos minoritarios todavía sin alianzas.
Pero, la encuesta también dice que los simpatizantes de esos partidos han comenzado a emigrar sin esperar la señal del jefe, lo que indica que el asunto es gelatinoso y que la juramentación de cabecillas podría no ser suficiente.

