En boca de algunos políticos, el término progreso es una palabrota. Un tonel vacio y estruendoso; un cohetazo al aire sin destino alguno pero que procura arremolinar a desprevenidos y gente de buena fe en torno a un propósito meramente electoral.
¿Que no es cierto?
Léase, por ejemplo, el discurso del doctor Leonel Fernández ante la Asamblea Nacional durante la toma de posesión en agosto del 2004.
Revíselo y cotéjelo con los resultados de más de siete años corridos dirigiendo la administración pública.
En esa ocasión, el doctor Fernández prometió y habló firmemente sobre los apagones y la crisis eléctrica, sobre la inseguridad pública, sobre el desempleo y sobre la corrupción. Explicó que la educación seria prioridad de su gobierno y que una gran proporción de las escuelas se transformarían en centros digitales y de educación bilingüe.
Mi gran deseo es que para los hijos de las familias pobres de la República Dominicana podamos tener también escuelas públicas como las mejores escuelas privadas del país: limpias, ordenadas, con maestros altamente preparados y motivados, llenas de creatividad e imaginación, equipadas de computadoras, biblioteca y centros de recreación física.
Siete años después, nada de eso tenemos, y no sería una exageración decir que una gran proporción del pueblo solo ha conseguido sangre, sudor y lágrimas.
Hoy, con la tasa de cambio estable y la pareja FMI- Banco Central muerta de la risa, nuestro país se ha descarrilado y exhibe indicadores sociales tipo los de África pobre.
Y la satisfacción del FMI-Banco Central es como una risita cómplice, porque lo que ha pasado aquí en materia de endeudamiento público durante los últimos años ha sido una verdadera temeridad.
El PRD dejó la deuda pública en 9 mil 705 millones de dólares en el 2004 y hoy supera los 22 mil millones de dólares.
Sin embargo, con esos préstamos, sumados al presupuesto nacional, el gobierno del PLD no ha aumentado la inversión en educación, ni en seguridad ciudadana ni mucho menos ha eliminado los insoportables apagones.
Entonces, Danilo Medina, ¿de cuál camino y qué progreso es que usted habla?
