En días recientes, un conocido dirigente del PLD declaró en un programa de televisión que los acontecimientos que estaban ocurriendo en el mundo iban a beneficiar electoralmente a Danilo Medina. Es decir, que las multitudinarias marchas de protesta en Chile y en España reclamando mayor atención a la educación, las demostraciones de indignados en Madrid, Israel, Grecia, Gran Bretaña, los Estados Unidos, Islandia y otras ciudades europeas, para no citar la famosa Primavera Árabe, podrían tener repercusiones electorales positivas para los peledeístas.
O, enfocándolo desde otro ángulo, que la actual crisis de la deuda que, como el fantasma marxiano del Manifiesto, recorre medio mundo y motoriza una recesión económica que podría alcanzar envergadura mundial, también, según don Euclides, podría beneficiar electoralmente al PLD.
El conocido político no explicó razones y en su lugar elevaba el tono y hacía gestos de suficiencia como quien cree estar diciendo una verdad tan absoluta que no necesita ser demostrada. Ese es su estilo y a él le va aquello de genio y figura hasta la sepultura. Por lo pronto, en términos prácticos, la indignación aquí, representada en parte en la lucha por el 4% para la educación, ha llevado a la misma Primera Dama a cambiar su discurso sobre el tema en pocos días.
Y es que esa bola de nieve que rueda por los suelos del mundo va zarandeando a políticos y gobiernos que solo se ocupan de sus propios intereses y de los intereses de los ricos. Es, en síntesis, una sacudida a cimientos del capitalismo real y también un cuestionamiento a la calidad de la política y sus oficiantes.
Don Euclides no alcanza a ver que el internet y sus derivados, decorados infaltables en el discurso emblemático del presidente Fernández, le ha ido pintando a nuestra juventud el tamaño real de la miseria y descomposición en que vive.
La crisis afectará las remesas, las exportaciones y el flujo de turistas hacia el país. Pero, seguirán los privilegios y la vida loca de los jorocones del gobierno-PLD. Esas cuentas las pagará Danilo en mayo 2012.
