El cáncer ginecológico, junto al de mama, es el de mayor incidencia en nuestra población femenina. Y se trata de una enfermedad que se gesta y desarrolla principalmente entre mujeres pobres, con bajo nivel de educación, ignorantes de los factores de riesgo, cuyas parejas maritales están muy expuestas a relaciones sexuales promiscuas y que, finalmente, tienen limitado acceso a programas de detección temprana.
El tratamiento de ese tipo de cáncer puede incluir cirugía, quimioterapia y radioterapia dependiendo del estadio temprano o avanzado en que se haya diagnosticado.
En la República Dominicana, cerca del 60% de cáncer cervicouterino es diagnosticado en etapa avanzada y en esos casos la única opción de tratamiento efectivo es la radioterapia. Simplemente no hay sustituto para ella. Pero, la radioterapia requerida es una combinación de radioterapia externa o teleterapia (basada en equipos de cobalto o aceleradores lineales) y la braquiterapia intracavitaria que consiste en colocar temporalmente una fuente de radiación bien próxima al área tumoral.
El tratamiento completo incluye una fase de radioterapia externa durante cinco semanas y, días después (dependiendo del protocolo), cuatro aplicaciones de braquiterapia a ritmo de una por semana.
Está bien establecido y demostrado en la práctica internacional que sin braquiterapia la probabilidad de curar a la paciente es casi nula; no importa con qué máquina se aplique la radioterapia externa.
Sin embargo, todavía nuestro sistema público de salud, a la hora de tratar el cáncer ginecológico avanzado e inoperable, que es tan abundante, no cuenta con ningún servicio de braquiterapia intracavitaria ginecológica en todo el país. Eso da pena y vergüenza.
Solo el Instituto de Oncología Doctor Heriberto Pieter, una ONG, ha ofrecido siempre esa opción, renovada a principios del 2010 con moderna tecnología de alta tasa de dosis.
Pero, las pobres mujeres de los municipios lejanos no tienen cómo financiar casi tres meses de permanencia en la capital y, además, pagar el costoso tratamiento.
Y, como el mercado principal es de mujeres pobres, que lucen pobres, la iniciativa privada ha mostrado poco interés en el mismo.
