La significación que tiene Detective Willy, trasciende su poder de convocatoria para el público general que vendrá a partir del jueves atraído por ser un excelente un filme de acción con el atractivo de figuras de altísima apreciación por su imagen y su trabajo, con Fausto Mata y Denisse Quiñones la cereza roja del plato de miel apetecible.
A estos factores se suman un universo de respetables actuaciones de soporte. particularmente las de Kenny Grullón, un Anthony Alvarez que se reintegra de forma admirable a la pantalla criolla y Cristal Jiménez, quien evidencia un manejo histriónico digno de una profesional tal es ella.
Vista ahora, ya terminada sobre todo en su universo sonoro, lo que resalta es que José María Cabral deja de ser una promesa de la dirección de cine, para asentarse con un trabajo digno de ser estudiado a fondo por la crítica y respaldado por la gente.
La película, que juega con secuencias blanco y negro límpidamente logradas y que hacen homenaje a cintas clásicas del cine negro, establece referencias nuevas para las producciones dominicanas que vinculan acción, aventura y toques de humor que sin abrumar al público por su secuencia, entran justo donde es necesario, apoyada en códigos visuales que refuerzan su efectividad. No es un humor secuencial y apelando al parlamento.
El caso Mata
Fausto Mata penetra a un sistema de dirección diferente (no inferior ni superior a las formas en que ha sido dirigido anteriormente por López, Salcedo, Rodríguez o Pintor- quienes tienen cada uno su estilo propio de aprovechar la hilaridad del “Boquepiano” como es conocido. En este caso, el director restringe el actuario de Fausto Mata a un criterio que le define personajes y acciones.
Los logros principales de Detective Willy radican en su fotografía profesionalísima, el vestuario, el peinado y maquillaje, la iluminación, la edición y la banda sonora de Rita Indiana.

