Con la satisfacción que realmente amerita, el director del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil, René Jáquez Gil, anunció que el Gobierno había saldado la deuda con los suplidores del desayuno escolar, ascendente a 529 millones de pesos. Porque ese pago representa un respiro para las autoridades, en la medida que mantienen un servicio y se quitan presiones.
Como complemento es digno resaltar el anuncio de Jáquez Gil, de cuya competencia y probidad ha dado sobradas muestras, en el sentido de que en lo adelante los facturas se pagarán en un plazo de 30 días. Además de que se agregarán al menú otros componentes, como pan y galletas nutritivas.
De esa forma los suplidores, siempre con el grito al cielo por los retrasos, podrán garantizar el servicio sin mayores inconvenientes financieros. Gracias a los controles y las medidas adoptadas bajo la actual gestión los problemas con el desayuno escolar se han reducido a su mínima expresión. Otro logro.
