Albañiles, aguateros, pintores y vendedoras de flores comenzaron desde la tarde de ayer a tomar posiciones en las entradas de los cementerios del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, a fin de captar clientes por el Día de los Fieles Difuntos.
La tradición de conmemorar el 2 de noviembre de cada año como Día de los Muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo.
Debido a las aglomeraciones de personas y taponamientos de vehículos, muchas personas visitan las tumbas de familiares y amigos en la víspera.
En los Cementerios de la Máximo Gómez y Cristo Rey, la afluencia de público ayer fue mínima, debido sobre todo a la llovizna que estuvo cayendo la mayor parte de la tarde.
Los vendedores se apretujaban en procura de espacios cercanos a las puertas de los camposantos, que es donde más posibilidades tienen de vender sus productos.
La mayoría de ellos reveló que se quedarían a dormir allí, para evitar que se apropien de sus espacios, esperanzados en que este día de los Muertos se convierta para ellos en día de vida económica.
Es tradición en el país, sin importar las condiciones del tiempo, que la gente acuda a los camposantos a cumplir con sus deudos, esto es, llevarles flores, velas, velones y limpiar el área de la tumba.
También hay quienes pagan para rezar salmos y decir oraciones bajo la creencia de que los muertos ya no pueden hacer nada para ganar el Cielo, pero que los vivos pueden ayudarlos.

