Editorial

Diálogo truncado

Diálogo truncado

Ante el fracaso del diálogo con el Gobierno, el Colegio Médico Dominicano (CMD) ha reaccionado como si la mediación de monseñor Agripino Núñez Collado  no hubiera sido más que una tomadura de pelo para frenar su lucha reivindicativa. Pero cualquier argumento que pueda tener el gremio para estar molesto por el final de la conversación en modo alguno justifica una declaración tan destemplada.

Las rondas comenzaron bien, despertando auspiciosas expectativas, pero terminaron sin una solución a los puntos más conflictivos: la reposición de dos médicos cancelados por la Secretaría de Salud Pública y la definición sobre la demanda de reajuste salarial, que ha sido la base de los conflictos en el sector.

Es posible que de parte del Gobierno la sinceridad brillara por su ausencia y que el diálogo no fuera más que un ardid para ganar tiempo. Pero en su papel de árbitro no podía Núñez Collado poner una pistola en la sien a los funcionarios del Gobierno para que aceptaran las condiciones del gremio médico.

El fracaso del diálogo, que contó también con la activa y encomiable intervención de los doctores César Mella y José Joaquín Puello, es lamentable. Pero el resultado no descalifica el mecanismo como el instrumento más civilizado para dirimir conflictos. Monseñor Núñez Collado hizo, tal vez, más de lo que pudo para evitar un desenlace frustratorio.

Con unas elecciones al doblar de la esquina puede que el Gobierno haya apostado por el control de la entidad. De ser así estaría en un error, toda vez que se apartaría de su misión  al involucrarse en asuntos particulares.

Pese a la destemplada reacción también es justo reconocer que el gremio médico ha estado siempre presto al diálogo. En múltiples ocasiones ha suspendido sus protestas hospitalarias para conversar, sin reparar en frustraciones.

Antes que maniobrar para convertirlo en instrumento político, el Gobierno haría un notable aporte con buscar la forma de continuar el diálogo con los actuales dirigentes del gremio. Es lo que aconseja la sensatez.

El Nacional

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