ECUADOR. (BBC Mundo). Era la decisión que la mayoría esperaba, a pesar de que en Ecuador no todos la aprueban.
El gobierno ecuatoriano dijo que otorgó el asilo al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, porque comparte su temor a ser víctima de una persecución política y a las posibles consecuencias de una eventual extradición a Estados Unidos.
«Existen serios indicios de retaliación por parte del país o los países que produjeron la información divulgada por el señor Assange, represalias que pueden poner en riesgo su seguridad, integridad e incluso su vida», dijo el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño.
«La evidencia jurídica muestra claramente que de darse una extradición a los Estados Unidos de América el señor Assange no tendría un juicio justo, podría ser juzgado por tribunales especiales o militares, y no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante y se le condene a cadena perpetua o a la pena capital», señaló.
Un gran número de partidarios de Assange comparte esa creencia.
«Proteger sus derechos»Assange sabía que podía contar con el apoyo del presidente Rafael Correa mucho antes de entrar a la embajada de Ecuador en Londres.
BBC Mundo salió a las calles de Quito para ver qué opinan los ciudadanos sobre la decisión del presidente Correa de acoger al fundador de WikiLeaks.
Según el profesor Santiago Basabe, sin embargo, las razones de Correa para otorgarle el asilo a Assange no se limitan al interés de proteger sus derechos, como se ha dicho.
«Está este discurso de que el señor Assange ha protegido la libertad de opinión, ha fortalecido la liberta de prensa, la libertad de expresión de la gente», le dijo a la BBC.
«Y el Ecuador, respetuoso como es -en el discurso oficial- de la libertad de expresión y la libertad de prensa, pues no hace más que reflejar ese discurso en la concesión de un asilo», dijo el profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
«Todo precisamente en momentos en que, y esto es lo paradójico, el Ecuador ha sido duramente cuestionado en varios foros internacionales, ya no se diga en los locales, en cuanto a la forma en como comprende el gobierno nacional lo que es la democracia», explicó.
En Ecuador, sin embargo, no todo el mundo está convencido de que la imagen internacional de Ecuador resultará beneficiada del asunto.
Los medios privados y la gran mayoría de los líderes de opinión -tradicionalmente opuestos al presidente Correa- han advertido que el país tiene muy poco que ganar de la respuesta otorgada a la petición de Assange.
Muy poca gente cree que el fundador de WikiLeaks logrará llegar a América Latina.
Por ejemplo, Ecuador ha estado intentando concretar un acuerdo comercial con la Unión Europea. Muchos temen que una pelea con el Reino Unido y Suecia no contribuirá a que finalmente se lleve a cabo.
Queda claro que la oposición utilizará el caso Assange en contra de Correa, que apuesta a la reelección en febrero de 2013.
El expresidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, incluso ha llegado a sugerir que la intención real de Correa es utilizar las habilidades de hacker de Assange para robarse las elecciones.
Pero, de acuerdo a Basabe, Correa no tiene la necesidad de poner en marcha estrategias por el estilo para permanecer en el poder.
«Las posibilidades de que el presidente Correa pierda las elecciones de febrero son bastante bajas», dijo, agregando que en cualquier caso una ligera mayoría de los ecuatorianos respaldó la petición de asilo de Assange.
Y la posibilidad de una entrada de las autoridades británicas a la embajada de Ecuador en Londres para capturar a Assange, tal y como lo advirtió el canciller Patiño el pasado miércoles, le ha otorgado a los simpatizantes de Correa un poderoso instrumento para aumentar el entusiasmo de sus huestes.
«Esta es una decisión de un estado soberano, que no le pide permiso a los británicos para reaccionar», afirmó Rosana Alvarado, diputada de la Asamblea Nacional, perteneciente al partido oficialista Alianza País.
«Espero que haya unidad en el pueblo ecuatoriano para rechazar cualquier forma de colonialismo», señaló Paco Velasco, también de Alianza París.
Las repercusiones dependerán en gran medida de la reacción de los gobiernos de Reino Unido y Suecia, y -por supuesto- de Estados Unidos.
Muy poca gente cree que el fundador de WikiLeaks logrará llegar a América Latina.

