HYUNG-JIN KIM SEUL. AP. Pese a que los espías surcoreanos tenían información que indicaba que Corea del Norte podría atacar la isla más cercana a su frontera en agosto, el jefe de inteligencia la subestimó como una amenaza de rutina. La isla Yeonpyeong, un pequeño enclave de civiles y bases militares situado cerca de la disputada frontera marítima, recibió una andanada de proyectiles norcoreanos la semana pasada y los legisladores de Seúl fustigaron al gobierno el jueves por la falla de inteligencia. La revelación sorpresiva fue hecha la víspera durante una sesión privada en la que el jefe de espionaje Won Sei-hoon hizo la confesión. Como resultado del ataque en el cual murieron dos infantes de marina y dos civiles surcoreanos, el ministro de Defensa renunció. El presidente Li Myung-bak ha sido criticado por dirigir a unas fuerzas militares cuya respuesta al ataque fue vista como muy lenta y débil: Corea del Norte disparó 170 rondas, en comparación con las 80 con las que Corea del Sur respondió. Won dijo a los legisladores que Corea del Sur había interceptado las comunicaciones militares norcoreanas en agosto, las cuales indicaban que Pyongyang se estaba preparando para atacar Yeonpyeong y otras islas en una franja marítima en disputa que a menudo ha sido el centro de la agresión norcoreana. Won no esperaba que el ataque se concretara en áreas civiles y lo consideró como una amenaza de rutina, según reveló la oficina del legislador Choi Jae-sung, quien estuvo presente en la sesión privada.
Nuestro sistema de espionaje no funcionó, destacó el jefe de política del Partido Demócrata, el partido de oposición, en una declaración emitida el jueves. El Servicio Nacional de Inteligencia se abstuvo de hacer declaraciones.
Es una clara negligencia del deber por parte de las autoridades militares y de espionaje, dijo el diario conservador Munhwa Ilbo en una nota editorial el jueves. Francamente demostró que el sistema nacional de seguridad está básicamente en un desorden grave, agregó.

