Los tiempos han cambiado. Los métodos también. Una dictadura no se construye persiguiendo, encarcelando, torturando y matando. La comunidad internacional es demasiado sensible ante esos actos. Los dictadores del pasado terminaron presos o muertos, y lanzados al zafacón de la historia.
Una nueva generación de políticos ambiciosos ha surgido en América Latina intentando perpetuarse igual que sus antepasados, a los cuales criticaron y condenaron. Con un traje hecho a su medida, se legitiman con el voto popular.
La gente vota un día cada cuatro años. Pero esa misma gente tiene que comer, vestir, trabajar, estudiar, leer, tomar agua potable, et., todos los días.
En la República Dominicana se ha instaurado un gobierno derechista, conservador, que ha creado una dictadura que no es sólo mediática. Los poderes fácticos se han encargado de que no sea una dictadura virtual, ni nada que se parezca.
El presidente de la República se ha valido del presupuesto de la nación para mantenerse en el poder. Luego ha hecho lo mismo con los demás partidos. Las iglesias y los medios de comunicación no han escapado a la magia del dinero.
En todas las elecciones el dinero del erario ha sido un factor, incluyendo en las de su propio partido.
Con el dinero del pueblo el presidente compró en mayo pasado el Congreso. De la misma manera que compró su reelección. No hay un préstamo o un proyecto de ley emanado del Ejecutivo que no sea aprobado inmediatamente. El Congreso no es más que un sello gomígrafo. Tanto es así que los jueces de la junta Central Electoral el Senado no los pudo escoger en la fecha establecida porque hubo que esperar la llegada del extranjero del mandatario.
El presidente de la República tiene su propia Constitución, su propio Congreso, su propia Justicia. También en el PLD el presidente y su camarilla se reeligieron hasta el 2016. ¡El dinero lo puede todo!
Los cargos, las nóminas y nominillas, impiden posiciones radicales en contra del nepotismo, la corrupción y otros males.
Cientos de miles de millones de pesos han sido utilizados para comprar dirigentes políticos. La democracia ha sucumbido en el país en las manos del presidente engendrado por el partido de Juan Bosch.

