Susi Pola
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El impacto de la cuarentena no es igual para todas las personas y, en el caso de nuestro país y la región, ha demostrado que existen en la vida cotidiana de las personas diferencias que se convierten mayormente en discriminaciones que, ojalá, sirvan para cambiar después que pase esta peste.
El COVI 19 ha impactado, principalmente, la salud, la economía y las formas de relacionamiento social, en nuestro país, en todo el mundo y muy probablemente, dicen las personas entendidas, este virus coronado, no sea buen presagio para Europa y Estados Unidos, donde ha sido una prueba para el sistema.
Nuestros países de la región, en estos momentos, están sometidos al quiebre de los sistemas de salud, porque son espacios débiles y sin institucionalidad. Pero la pandemia no es solo un problema de salud, hay también, un rompimiento social y económico, por la desigualdad en esos mismos términos.
A lo sanitario, económico y social, lo tenemos que transversalizar al género, para saber cómo las mujeres, establecidas como las cuidadoras en términos privados y públicos, son las más afectadas. Están en la primera línea de contagio, por las actividades tradicionales impuestas, y en esta coyuntura de pandemia, también son las que han perdido mayormente el trabajo. Y las que mantienen la situación doméstica que implica trabajo y cuidado del resto de la familia.
Todas las medidas que se han tomado han ignorando la perspectiva de género, es decir, como afecta a mujeres y a hombres, y se ha utilizado el masculino como referencia de todos y todas.
Y grave es también, económicamente, establecer una cuarentena sin tener idea de la cantidad de personas localizables, que carecen de medios para mantener un encierro familiar, personas que viven del trabajo que consiguen en el día a día, si salen a buscarlo a la calle. Personas que no tienen salario establecido, “que se la buscan”.
En nuestro país, al igual que en muchos de la región, hay muchas personas “que no existen”, viven sin ser declaradas; hay demasiada pobreza, mucha gente que vive en un par de piezas, con letrina y cocina afuera de la “casa”. Mucha gente que no puede hacer cuarentena.
En realidad, la cuarentena llevada por la regla, solo es para una parte de la clase media y la media alta, junto a aquellas personas que son ricas. El resto del país, una buena mayoría, son personas contaminadas, muchas asintomáticas, otras internas en los hospitales, otras muriendo en la casa.
Falta mucha justicia social

