Por la acusación de la fiscal del Distrito Nacional contra un excoronel imputado en la quiebra del Banco Peravia, tal parece que el proceso se ha convertido en un pulso de poder.
No otra cosa traduce la acusación de Yeni Berenice Reynoso al exoficial Florentino de Jesús Acosta, de quien dijo que torpedea la causa “para quedarse con un apartamento que no es suyo”.
El incidente no es más que otro de los muchos que han matizado un proceso en que se asegura que la propia fiscal ha excluido del expediente, por razones políticas, a gente influyente. Sin embargo, la gran interrogante en torno a la descarga de la magistrada contra Acosta es qué fuerza tiene este para obstruir un proceso, a fin de preservar un patrimonio que habría obtenido de manera irregular.
Se supone que el Poder Judicial cuenta con los medios para disponer del inmueble que el exoficial se negaría a que las autoridades lo tasen. Que se defienda es muy legítimo, pero la fuerza que le atribuye la fiscal parece inconcebible.

