La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ha propuesto al Gobierno dominicano la instalación de plantas gemelas aquí y Haití y sugirió que los empresarios nacionales del sector turístico inviertan en la vecina nación, como forma de promover empleos y aliviar el drama haitiano.
Clinton, quien inició ayer una visita oficial a Santo Domingo, solicitó, incluso, que la Cancillería dominicana prepare una propuesta en torno a su requerimiento para el establecimiento de industrias o empresas suplementarias en ambos países, para ser considerado por la administración del presidente Barak Obama.
Esa sugerencia de la doctora Clinton y su planteamiento para que empresarios del sector turístico inviertan en Haití, reflejan la intención de Washington de asignar a República Dominicana un mayor compromiso en los programas que se diseñan para la recuperación de la malograda economía haitiana.
Sin dudar de la buena fe que se alberga en la formulación de esas iniciativas, es preciso que el Gobierno ilustre con profusa documentación a la influyente funcionaria estadounidense sobre el pepel protagónico de este país en la ciclópea tarea de oxigenar a una nación agónica en términos institucionales, económicos y sociales.
Hay que señalar, por ejemplo, que a causa de una incontrolable migración, cientos de miles de trabajadores y labriegos haitianos ocupan o ejercen puestos de empleos en la construcción, agricultura, turismo y sector informal, lo que ha convertido a esa diáspora en una de las principales aportantes de divisas a esa nación.
Se estima que el 25 por ciento del presupuesto dominicano de Salud Pública es consumido por una población haitiana flotante y que miles de estudiantes haitianos cursan en universidades dominicanas carreras vinculadas con el desarrollo, cuyo acceso sería difícil o imposible en Estados Unidos y Europa.
La canasta básica alimentaria de la población haitiana es suplida por República Dominicana mediante un activo comercio o trasiego de pollo, huevos, víveres, vegetales, granos, enlatados y otros productos.
Sumido por años en abandono y marginalidad extrema por una indiferente comunidad internacional, Haití literalmente respira hoy, gracias al papel protagónico de República Dominicana. Eso debería saberlo la doctora Hillary Clinton.

