El problema no es el PLD.-
El problema en la República Dominicana cada día se torna más complejo. No exclusivamente por los actos de corrupción que han indignado a los dominicanos, sino más bien, porque quienes están llamados a buscar salidas satisfactorias con sentido patriótico, están politizando un serio problema estructural que podría hacer colapsar nuestras instituciones y provocar un caos de proporciones inconmensurables.
Quienes ejercen la política en su carácter de Ciencia, –que son los menos– saben que el país requiere en estos momentos de una rápida alianza táctica de sus líderes para evitar una explosión social ante la frustración colectiva que vive el país y que de hecho es atizada por sectores insensatos que no tienen ningún tipo de respuestas ante una crisis política.
Los escándalos de corrupción y el caso específico de Odebrecht, ha trascendido de tal manera, que no es responsabilidad exclusiva del PLD buscar salidas para para mantener la gobernabilidad. Urge que la clase política dominicana entienda que no se trata de querer sacar ganancia política, pues ante los ojos de la población, ninguno de los partidos está bien parado.
Pienso, que el partido oficial, que dicho sea de paso, tiene algunos altos dirigentes corruptos, pero que no es un partido de corruptos, como se ha querido vender, tiene que dar pasos concretos y creíbles para ganar la confianza de sus aliados, la oposición y todos los sectores que tienen conciencia plena de que el momento que vivimos los dominicanos no depende exclusivamente del Partido de la Liberación Dominicana.
El presidente del PLD Leonel Fernández y presidente de la República Danilo Medina, hace tiempo que debieron emprender acciones encaminadas a la aprobación de la Ley de Partidos y propiciar, pero ya, una reforma a esa desfasada Ley Electoral.
Insisto, el problema trasciende al PLD. Hasta ahora es una crisis social, pero hay sectores que buscan afanosamente transformarla en una crisis política, de la cual todos saldremos perjudicados, pues ningún sector tiene respuesta ante un vacío de poder.
Don Juan Bosch siempre resaltó la complejidad de la pequeña burguesía en sus distintas ramificaciones. Nos enseñó con carácter de axioma, que los miembros de la pequeña burguesía eran inestables, cambiantes, oportunistas. Se acuestan como liberales y se levantan siendo conservadores.

