Para ganar la convención del seis de marzo, Hipólito Mejía cuenta con el respaldo de la mayoría de los militantes del PRD. Ya ronda el 65% de popularidad. Su tarea principal es convertir en votos esa simpatía. Convencer a la gente de ir a las urnas es siempre el gran reto de un candidato.
Hipólito declaró que enfrentará a Miguel Vargas utilizando la consigna vergüenza contra dinero, que utilizó Juan Bosch en los años 60, Luis Muñoz Marín en Puerto Rico, y Eduardo Chibás del Partido Ortodoxo de Cuba en los años 40.
Me temo que vivimos una época distinta. En décadas anteriores, ser honesto era un valor arraigado en la población. En política, dicen ahora, lo que importa es el resultado. Vergüenza contra dinero, en un país donde la vergüenza parece haberse perdido, no creo que sirva de mucho en una campaña electoral. El dinero ha comprado la vergüenza. El dinero del Estado ha sido un factor determinante en las elecciones de los últimos años. Incluso en las elecciones internas del partido de gobierno el dinero se ha impuesto.
Miguel está debajo de Hipólito en todas las encuestas. Sabe que voto a voto no ganará. Increíble, pero cierto. Resucitó Hipólito para convertirse en fenómeno político.
Hipólito tiene el ángel, el carisma y el trato humano que Miguel no tiene. Eso no se compra con ninguna tarjeta de crédito.
Miguel tiene más dinero que Hipólito. Y lo gasta. Hipólito tiene fama de tacaño. Cree que el dinero no debe ser la clave del éxito en política. A finales del 2008, en una reunión dijo: Si alguno de ustedes está buscando dinero, se equivocó de lugar. Se puede ir adonde están dando. Lo que yo tengo, mucho o poco, es fruto de mi trabajo, no de la política. En ese momento tenía un dos por ciento. Ahora que tiene más del 60% piensa lo mismo.
Tal vez por eso, lo que a Miguel le cuesta tres, a Hipólito le cuesta uno o no le cuesta nada. Lo que Miguel está gastando en publicidad es una verdadera fortuna. Y para El Día D, que es el seis de marzo, pretenderá revertir los resultados de las encuestas, e intentará comprar no sólo la vergüenza, sino la voluntad de las bases del PRD para que elija al que no quieren elegir.
La pregunta es: ¿Permitirá la Comisión Electoral que el dinero determine quien gana y quien pierde? ¿Dinero contra vergüenza o dinero contra dinero?

