Editorial

Dinero del pueblo

Dinero del pueblo

Los partidos políticos recibirán del Estado este año 526 millones  de pesos para participar en las elecciones congresionales y municipales del 2010, lo que significa un enorme sacrificio de los contribuyentes que el liderazgo partidario no ha sabido valorar.

La Junta Central Electoral (JCE) ha distribuido ya  más de 200 millones de pesos durante el período enero-junio y entregará otros 307 en el segundo semestre de este año.

En virtud de la Ley Electoral, el 80 por ciento de esos 526 millones  se distribuyen en partes iguales entre los partidos  de la Liberación (PLD) y Revolucionario (PRD), por ser las únicas organizaciones que  obtuvieron más del cinco por ciento de los votos válidos emitidos en las elecciones anteriores de 2008.

Esa millonaria contribución del Estado a los partidos  se incrementará sustancialmente  durante el primer semestre de 2010, por ser un año electoral, lo que indica  que  el sacrificio del contribuyente será mucho mayor.

Se sabe que las organizaciones políticas, en especial las denominadas mayoritarias, obtienen ingresos marginales superiores a los que les consigna la JCE, por lo que puede decirse que la industria   electoral figura entre las   que más capitales  y beneficios movilizan y generan en el país.

Sin una ley de partidos, es poco lo que se puede hacer para prevenir o evitar que las organizaciones partidarias hagan dispendio de los dineros públicos puestos bajo su responsabilidad.

También prevalece el temor de que  dinero del narco o extraído de las arcas estatales alimenten  las finanzas de los partidos, con la consiguiente secuela de criminalidad. La dirigencia partidaria está, pues, en obligación de hacer un uso ético y responsable de los recursos entregados por el Estado  como contribución al fortalecimiento de la democracia  política.

 El enorme sacrificio que supone para la  sociedad, el desvío de centenares de millones de pesos para  el financiamiento de los partidos, debería al menos merecer que ese dinero se use con pulcritud y con estricto apego a la ley.

El Nacional

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