Sea de izquierda o de derecha, un golpe de Estado en Venezuela tendría consecuencias impredecibles. Con esa posibilidad, que enarboló el legendario expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, es mejor no inventar. Venezuela se ha convertido en un torbellino a causa de los problemas políticos y sociales que la acosan, agravados por la embestida del propio Gobierno contra las fuerzas opositoras
El presidente Nicolás Maduro insiste en una conspiración externa e interna para desalojarlo del poder. Sin embargo, ni los propios aliados el proceso están de acuerdo.
Difieren en que mientras Maduro lo atribuye a la derecha, Mujica piensa que puede ser ejecutado por militares de izquierda. En tanto más se tensa la atmósfera, el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, uno de los acusados por Maduro de alentar la conspiración en su contra, estima que carece de sentido un golpe de Estado en Venezuela, una nación que ha vuelto a polarizarse entre oficialistas y opositores.

