El Día Nacional de la Juventud, que se conmemora hoy, sorprende a un amplio segmento de la población en edades entre 15 a 24 años afectado por desempleo o deserción escolar, incluidos miles de jóvenes con grado universitario que no encuentran cómo insertarse en el mercado laboral.
Se cuentan por miles los jóvenes que ni estudian ni trabajan, por no tener acceso a ninguno de esos escenarios, un drama que los coloca en situación de vulnerabilidad para ser reclutados por la delincuencia o la criminalidad.
Un informe del Banco Central revela que la tasa de desocupación abierta, porción de la población económicamente activa que gestionó o estuvo disponible para un empleo en 2016, se redujo de 7.3% a 7.1%, periodo durante el cual se afirma que se generaron en promedio unos 148 mil empleos.
La tasa de desocupación ampliada ronda el 15% y entre ese universo de desempleados, los jóvenes alcanzan el 30%, desalentadora estadística que identifica a un amplio segmento juvenil que navega sin horizonte a la vista.
Con la creación de la tanda extendida en el nivel básico, la deserción escolar se reduce considerablemente, pero ese flagelo resurge entre estudiantes de secundaria y universitarios, desalentados por el enorme muro que les impide acceder a un empleo digno.
Poderes públicos, clase política, empresariado y sociedad civil están compelidos a erigir un modelo político que garantice equidad económica e inclusión social y que promueva valores basados en transparencia, competencia, honradez y estímulo a la juventud.
Para emular el sacerdocio de San Juan Bosco, el Gobierno tiene el compromiso de promover la creación de más fuentes de trabajo para jóvenes, multiplicar los centros vocacionales o de entrenamiento laboral, estimular la educación universitaria y de nivel medio, así como la cultura y el deporte.
Una nación que no cuida, protege y estimula a su población joven está condenada a un futuro de incertidumbre y penuria, por lo que hoy, en tan trascendente efeméride, es preciso reiterar que la juventud es un divino tesoro que la sociedad debe valorar en toda su dimensión.

