El ambiente político nacional continuará bajo el dominio de los politiqueros de baja estofa porque las cúpulas dirigenciales afianzan su influencia utilizando la mercancía dinero como medio de penetración y control político e ideológico, sobre aquellos que les sirven de soporte, es decir, los llamados activistas, que accionan en base a canonjía de todo tipo. Las prebendas que otorgan aquéllos que están al frente del gobierno en pago de servicios prestados, en la medida que prostituyen la política, reducen la condición humana de los beneficiados.
Durante mucho tiempo va a continuar la politiquería de baja ley predominando en el escenario nacional porque a la ignorancia, a la miseria, el hambre, el desempleo y la opresión social se une la ausencia de decencia y honradez en la persona de la mayoría de los que buscan el poder a cualquier precio. Cuando se dispone de dinero obtenido por la vía fácil no resulta muy difícil invertirlo en la política porque, a en fin de cuentas, no hay riesgo en recuperar los aportes que se hacen para actividades políticas clientelistas.
En países como el nuestro el Estado es la fuente más rápida para hacer un sólido patrimonio económico ilegítimo y con posibilidad de tener para siempre impunidad. El pago con los dineros del erario por labor política clientelista hace posible la influencia de los partidos tradicionales en la conciencia de las masas populares y garantiza su permanencia en el control del Estado. La ausencia de escrúpulos genera poder político.
Cada día que transcurre se hace más difícil la vigencia de un movimiento político, con aspiraciones democráticas y vocación de poder, por la presencia en los partidos tradicionales de grupos que tienen un criterio mercantilista de todo el accionar político.
Se precisa estar armado de las más bajas pasiones humanas, y tener un limitado concepto de la honradez, para competir de igual a igual con las cúpulas de los partidos del sistema que hoy tienen confundidas, engañadas, estafadas a las masas populares y, muy en particular, a los que todavía creen que algo limpio y honesto se puede alcanzar gobernando toda esa crápula politiquera que busca el poder para hacer de él un medio de enriquecimiento ilícito, recurriendo a todas las vías y métodos mafiosos que muy bien utiliza el hampa y que a diario se burla de lo mejor del pueblo dominicano.
En nuestro país si cada hombre o mujer decente hace un detenido razonamiento de seguro que llegará a la conclusión de que nos han gobernado grupos, en su gran mayoría, de malandrines políticos, buscadores de clientes politiqueros que luego se comportan como sabandijas políticas.

