La expresión bíblica de que por sus frutos los conoceréis se aplica en todo espíritu y extensión a don Guillermo León Asensio, cuyo fallecimiento acaecido el domingo ha causado hondo pesar en la sociedad dominicana.
Incansable trabajador, conciliador, solidario, don Guillermo fue uno de los arquitectos del Grupo León, consorcio empresarial levantado por su familia a lo largo de varias generaciones.
Tuvo a su cargo el diseño y desarrollo del área de Recursos Humanos de las empresas León Jimenes, donde pudo impulsar sólidos vínculos laborales, que permitieron negociar el primer pacto colectivo instaurado en el país y la creación de un fondo de pensiones vigente por más de 40 años.
De justicia es señalar que la labor realizada por este buen ciudadano ayudó a consolidar al Grupo León Jimenes, del que fue miembro de su Consejo de Directores, como un empleador ejemplar de miles de trabajadores y empleados.
A la par con los grandes logros empresariales alcanzados junto a su familia, don Guillermo cultivó siempre la humildad y sencillez, lo que le granjeó aprecio y admiración de la sociedad de Santiago, donde nació el 6 de febrero de 1928.
Fue hombre de raíces y arraigo familiar como lo demuestra su matrimonio de 45 años con su inseparable compañera Yin Nouel de León, y el ejemplo de trabajo y honradez personal que ha legado a sus hijos Carlos Guillermo, Meliza, Isabel, Víctor, Estella y Alejandro.
Afable, sensible, comprensivo, conversador, don Guillermo será recordado como un buen hijo, buen padre, buen esposo y como un industrial innovador, apegado siempre a las normas éticas y a prácticas de lealtad empresarial.
La vida de este ciudadano ejemplar ha sido fructífera, como proclama el pasaje bíblico, porque estuvo dedicada al trabajo tesonero, a la consolidación familiar, al cultivo de la amistad y la solidaridad, a la creación de empleos y equidad laboral.
El Nacional se une a la congoja colectiva por el fallecimiento de don Guillermo León Asensio.

