Opinión

¿Dónde está el problema?

¿Dónde está el problema?

En mi artículo anterior hablé de que la enseñanza que se transmite al profesorado es fundamentalmente teórica y memorística y dije que la educación dominicana carece de énfasis en lo que convierte a una persona cualquiera, en el ramo profesional que sea, en un profesor o profesora: el método.

¿Qué quiero decir por método?  Un aprendizaje que se base en la actitud del  profesor (la práctica es el criterio de la verdad), no en lo que diga, o repita.  Por ejemplo, ¿le enseñan a un profesor a manejarse frente a los siguientes elementos, que son esenciales en el proceso de enseñanza-aprendizaje?

1-¿Qué refleja el ordenamiento del espacio en el salón de clases?   ¿Adocenamiento; una estructura de poder tradicional donde el profesor se esconde detrás del escritorio o se sube a una tarima; o desorden?.

2-¿Le convencen de  que lo primero que debe hacer al llegar a una clase es darse a conocer y establecer una relación de afecto con su clase? 

3-Una vez en clase, ¿explica ese profesor quien es, por qué eligió la enseñanza como profesión, por qué para él o ella es importante lo que hace?  ¿Dice quien es, de donde proviene, cual es su familia?  ¿Y hace lo mismo con el estudiantado?  ¿Quiénes son esos muchachos y muchachas? 

4-¿Entiende ese profesor que antes de iniciar un tema hay que explorar con el estudiantado cuánto sabe, se imagina o ha oído decir sobre el mismo?   ¿Entiende ese/a profesor/a que sólo preguntando al inicio de la clase podrá determinar cual es el nivel de conocimiento del grupo?  ¿Que solo así podrá identificar quién puede convertirse en facilitador de la clase, junto con él o ella, porque sabe tanto o más que el profesor? ¿Establece el nivel promedio de conocimiento de la clase, y ajusta su contenido a lo que encuentra?

5-¿Entiende ese profesor que el problema no es que el profesor “prepare su clase” de pe a pa, con un horario invariable, que el problema es que sepa ajustar sus conocimientos a lo que encuentra y dominar varias técnicas de animación grupal  para mantener el interés de la muchachada en lo que imparte?.

6-¿Entiende el profesorado el valor de la observación del lenguaje corporal del estudiantado, de sus gestos, expresiones, como termómetro de su estado de ánimo?  ¿Sabe qué hacer para reanimar una clase? ¿Cuándo hay que detenerse, hacer un chiste, contar una historia, o sencillamente salir al patio y desentumarse?

7-¿Y sabe ese profesorado que hacer frente a los distintos tipos de agresión: pasivos/activos, que pueden provenir del estudiantado? 

De esos aprendizajes, que parten de las actitudes y demostración de las técnicas de aprendizaje,  hablaremos en el próximo artículo.

El Nacional

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