Los ciudadanos perciben, según los estudios y las encuestas realizadas por diversas instituciones públicas y privadas, que la situación económica es muy precaria debido al aumento de los altos precios de los productos de primera necesidad, incluyendo los combustibles y la tarifa eléctrica, entre otros.
La situación económica es el principal problema del país, según las encuestas.
La gente se queja. ¡Siempre se queja!
Sin embargo, el crecimiento económico de la nación es sostenible. La República Dominicana es la séptima economía más grande de América Latina. El presidente Luís Abinader se ha colocado como el tercer mandatario mejor valorado, por debajo solo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y el de El Salvador, Nayib Bukele. Organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre otros, resaltan positivamente el manejo de la economía del país.
El Banco Central, dirigido por el economista Héctor Valdez, el mismo que lo condujo durante los 20 años de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de Leonel Fernández y Danilo Medina, sostiene que el país está en buenas manos, con reservas monetarias extraordinarias, como nunca antes, aumento de la inversión extranjera, zonas francas, turismo; todo a pesar de la guerra de Estados Unidos, Israel, Irán, Rusia, Ucrania, que generan gran incertidumbre en las economías de todos los países del mundo, incluyendo la República Dominicana que no produce una gota de petróleo.
Todos los parámetros que ofrece el Banco Central, al igual que los organismos financieros internacionales hablan de una economía robusta, estable, con bajo nivel de desempleo, inflación controlada, aumentos salariales, garantía alimentaria, sistema financiero en franco crecimiento, etc.
La gente se queja. ¡Siempre se queja! ¡Y con razón! ¡Naturaleza humana! ¡Nunca estamos conformes con lo que tenemos! ¡Siempre queremos más, porque merecemos y necesitamos más, porque hemos luchado para terminar con la marginalidad, la pobreza extrema, el desempleo y la inseguridad!
Observo una contradicción, una paradoja, entre lo que afirman los organismos financieros nacionales e internacionales, la bonanza, con la percepción de la mayoría de los dominicanos que viven de espalda a la situación no sólo del país, sino del mundo.
“La cosa está buena, pero no se vende”. Sucedía durante la dictadura Trujillista. Ahora la “cosa está mala”, pero se vende.
Los dominicanos parecemos pobres, pero vivimos como ricos. La crisis es sólo de lunes a viernes. Como le dijo un amigo a su futura esposa. Los lunes son para el que puede, el sábado es de Corporán, el Domingo de Freddy Beras y el Gordo de la Semana.

