El miércoles 17 de enero pasado Teresa María Díaz Nerio, joven dominicana de 36 años residente en Amsterdam, Holanda, salió de su casa con su mochila y computadora personal, sin decir adonde, y hasta el momento nada se sabe de ella.
Hija de una querida amiga feminista, Teresa María nació en Santo Domingo, un viernes santo 9 de abril del 1982 y dice su madre, que sintió desde que era pequeñita que iba a tener mucha sensibilidad, espiritualidad e inteligencia.
Y no se equivocó. En plena secundaria en el Colegio Montessori, en Santo Domingo, Teresa María captó el racismo en la sociedad, lo criticó y organizó una actividad de rechazo con otras compañeras. También participó entonces en el equipo de futbol femenino, ganándose el apodo de «la chica penalti». En esa misma época, comenzó su actividad en el teatro, participando en presentaciones y desarrollando ya su afición por las artes.
Terminando la secundaria, quiso ser antropóloga, pero como no había suficientes estudiantes en la UASD tuvo que desistir. Así que, a los 19 años fue a estudiar a Fine Arts, en la Academia Gerrit Rietveld, en Amsterdam, Holanda, donde duró 5 años de estudios de Arte, y fue premiada en el segundo lugar por la tesis de fin de carrera.
Es en ese país, Holanda, ha pasado los últimos 17 años, realizando presentaciones en diferentes países de Europa, siempre con la idea de que el Arte no debe ser comercializado y trabajando, literalmente, por arte, demostrando aquella gran sensibilidad que su madre descubrió en ella apenas al despuntar.
En los últimos 7 años Teresa, además de tocar el tema de la mujer negra y el del uso de la sexualidad, trabaja el del racismo en Holanda uniéndose al debate critico de los «perros negros» o Saint Peat, personajes usados en las festividades holandeses de Sainteklaas o San Nicolas, celebrado en diciembre cada año. Forma parte de un grupo internacional que anualmente se reúne en Berlin, Alemania, para considerar la descolinización de nuestros países latinoamericanos.
En el 2016, en una propuesta que mezcla el arte con la comida vegana, alquila y crea un espacio para los debates que llama «La Casa de Barro», es decir que una persona así de vital, activa y pensadora social no desaparece sin contarlo.
Buscada por la Policía holandesa, alertada la embajada dominicana allí, el círculo amplio de su entorno familiar y más, está sufriendo y piden a cualquiera que sepa un leve detalle, comunicarse allí, con las autoridades, y aquí, al teléfono (829)444-0054.
Para que aparezca Teresa María, una valiosa dominicana!

