Opinión

Duarte a debate

Duarte a debate

Por: Luis Pérez Casanova

l.casanova@elnacional.com.do

Hacía falta, por lo visto, un potente aliado histórico para insuflar patriotismo y justificar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la nacionalidad. El presidente de la corte, Milton Ray Guevara, lo encontró en la figura del patricio Juan Pablo Duarte al invocar su expresión de que los enemigos de la patria están todos muy acordes en la idea de “destruir la nacionalidad, aunque para ello sea preciso aniquilar la nación entera”. La necesidad de manipular el sentimiento nacional entre patriotas y antipatriotas evidencia que el fallo, además de no bastarse a sí mismo, tiene otras connotaciones que se apartan de lo meramente constitucional.

Con la satanización de la inmigración y de la nación haitiana la decisión, que por lo menos deja en un limbo jurídico a más de 200 mil personas, resume odio, racismo y hasta una vulgar hipocresía de patriotas de pacotillas. Con la sentencia han cerrado filas sectores que antes que defender se aliaron con las fuerzas interventoras que mancillaron esa soberanía que hoy se invoca en abril de 1965. Si se quiere conocer la dimensión del sentimiento nacional que se  pregunte a la gente si prefiere la soberanía y la independencia o que esta República anegada de patriotismo se convierta en colonia de Estados Unidos o España

El problema es Haití, porque por esa pobreza ancestral en que la sumido la corrupción, sus moradores han tenido que emigrar para subsistir, de la misma forma en que en una época lo hacían los colombianos a Venezuela, los centroamericanos a Costa Rica y México, los paraguayos a Argentina y toda latinoamérica a Estados Unidos. No se trata, como ha querido hacer ver Ray Guevara al invocar a Duarte para sintonizar con el coro que le ovaciona con delirio, de un asunto de patriotismo ni antipatriotismo en función de la nacionalidad. De lo que se trata es de un genocidio jurídico al condenar a cientos de miles de personas a una muerte civil.

El Nacional

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