En menos de un año, las autoridades han desmantelado unos 16 mil puestos de drogas y apresado a más de 15 mil personas por tráfico de sustancias prohibidas, lo que revela la gran expansión que ha experimentado el narcotráfico en el territorio nacional.
La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha hecho un trabajo encomiable en el combate al narco, pero es menester que se advierta a la sociedad sobre el peligro que representa esa Hidra de tantas cabezas.
El presidente de la DNCD, mayor general Gilberto Delgado Valdez, elogia la colaboración de asociaciones de padres y de líderes comunitarios, pero es obvio que en la lucha contra las drogas se requiere de una más activa participación ciudadana y de mayor voluntad política del Gobierno.
Aunque se resalta como un significativo logro, desmantelar miles de puestos de venta de drogas no resulta suficiente, porque la garantía de éxito en el combate al narco, requiere también del concurso activo de la familia, la escuela y la comunidad.
Tiene razón el procurador general, doctor Radhamés Jiménez Peña, al advertir que el narcotráfico puede permear diversas esferas del Estado, porque quienes manejan esa actividad de lesa humanidad disponen de cuantiosos recursos.
De poco serviría el combate sin cuartel de la DNCD contra el narco, si el Ministerio Público y la Justicia no actúan con la misma intensidad en la labor de sometimiento y condena a imputados por ese crimen.
Valdría la pena precisar cuántos de los 15 mil detenidos por narcotráfico fueron procesados y condenados, y fueron puestos en libertad y reincorporados a esa tarea criminal.
Se insiste en señalar que el tráfico y consumo de drogas se combate en el terreno de la prevención donde gladiadores serán padres, tutores y líderes comunitarios que deben unir esfuerzo y voluntad para que la carroña de la droga no penetre en su entorno.
Es poco o nada lo que las autoridades han hecho en materia de aplicar la ley sobre lavado de activos provenientes del narcotráfico, una de las principales vías por donde ese flagelo penetra al vientre financiero de la nación.
Por sí sola, la DNCD no puede vencer un monstruo con tentáculos en todas partes, La sociedad está compelida a desenvainar su espada en duelo a muerte contra el narcotráfico.

