Por: Demetrio Miguel Castillo
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Dependencia alimenticia
La situación alimenticia global está configurando un nuevo mapa mundial, este nuevo mapa parte de alimentos genéticamente modificados partiendo de la mercantilización de las semillas e insertando en las diferentes bolsas de valores los alimentos que han sido modificados. Nuestro país entra en ese juego si se mantiene con los bajos presupuestos agrícolas para el fomento de reformas agrarias propiamente dichas y no en papeles, como hemos seguido hasta el momento.
Esta situación pone en serio peligro nuestra soberanía de alimentos mal que bien llevados en estos momentos. “Para los organismos multilaterales y el grupo G-8, la inseguridad alimentaria actual constituye una amenaza para la estabilidad política mundial, así como un problema de oferta mundial, dado un acelerado crecimiento de la población esperado en 2000 millones de personas dentro de veinte años” Además .
En este contexto, el ascenso de los agros combustibles y la financiación de los alimentos han llevado a los organismos como FAO, IICA y CEPAL a pronosticar un mediano plazo signado por el sostenimiento al alza de los precios de los alimentos y materias primas de origen agropecuario. (FAO, 2009). Estas coyunturas vaticinan para los próximos serias hambrunas a nivel mundial en especial en países que han caído de manera estrepitosa en señuelos de cambios de sistemas agrícolas tradicionales a cambio de beneficiar a fabricantes foráneos de semillas transgénicas.
Pero en ese mismo sentido vemos cómo la situación se empeora cada día ante la mirada apática de gobiernos y sectores alimenticios, aunque si importadores de alimentos, Un año previo a la llamada “crisis alimentaria”, ocurrida en el 2008, la demanda de maíz para etanol en Estados Unidos se había incrementado claramente.
De los 40 millones de toneladas que aumentó el consumo de maíz en ese país, 30 millones fueron absorbidos por las plantas de etanol. (FAO: 2009:21). En este contexto, el aumento del precio del petróleo había empezado a impactar los precios de los alimentos desde el 2003, mientras que el incremento en la demanda de maíz para etanol, contribuyó a un elevamiento claro en 2007. Con esquemas ambientales como estos vemos con premura y con serias consecuencias en la dependencia mundial hacia alimentos no tradicionales en nuestros países.
A menudo se denomina como ‘crisis alimentaria’ a realidades muy diferentes, como las hambrunas, la especulación con los alimentos, los envenenamientos originados por la agricultura industrial o el acaparamiento de tierras en países del Sur.
Pero una cosa es clara: todos estos problemas están originados por el modelo económico y por la agricultura industrial. Y la alternativa también resulta evidente: más soberanía alimentaria y agroecología. Esa misma coyuntura presenta alternativa a países como el nuestro para suplir y ampliar el mercado de productos nacionales hacia otros mercados alimenticios en crisis.

