Una manera de ir enfrentado el futuro que nos espera en cuanto a conservación de hábitats, es instaurar un sistema de restauración de los hábitats que hemos deteriorado desde que se inició en el país la producción minera en diferentes modalidades. Esto no implica, de ninguna manera, que estemos de acuerdo con la explotación minera de la forma irracional en la cual nos encontramos en los actuales momentos.
Diversos factores como el calentamiento global, la fragmentación o la destrucción de hábitats hacen que los ecosistemas y sus poblaciones se deterioren. La restauración ecológica se define como el proceso de acelerar la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, con el objetivo final de que sea autosuficiente y capaz de recuperarse después de perturbaciones naturales. Debemos ir conociendo algunos factores de especialización que tarde o temprano vamos a tener que usar y sin los recursos adecuados para la tarea, pues se han gastado los orígenes de esos recursos en construcciones que no se han adaptado nunca en sistemas insulares y nosotros no somos la excepción. La restauración ecológica trata de devolver al ecosistema perturbado a un estado lo más parecido posible a su condición natural y sin que necesite en el futuro de más intervenciones humanas; debe estar integrado en el entorno y ser autosuficiente.
No hay por qué conseguir un ecosistema idéntico al original, sino uno parecido, sobre todo porque es difícil saber cuánto habría que remontarse en el tiempo. Puede también tomarse como referencia un bosque de la zona y del mismo tipo, pero que no esté degradado o que esté poco afectado.
Algunos ecosistemas son capaces de recuperarse por si mismos, simplemente con la eliminación del factor causante de la perturbación, pero en otros casos, en los que la degradación ha sido mayor, es necesario diseñar estrategias de restauración.
Es posible también, que el ecosistema haya sido tan extremamente perturbado que no sea posible su restauración completa. En estas situaciones de daños a los ecosistemas y hábitats nosotros somos especialistas pues hemos sido capaces de alterar cauces de ríos y arroyos y confundir aspectos esenciales del medio ambiente por el hecho de obtener recursos que terminarán afectando al futuro de nuestros hijos y nietos.
La restauración de hábitats ya degradados y, por supuesto, la conservación de los que todavía no lo están, son dos aspectos vitales en la gestión de los ecosistemas. Por ser una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad, evitar la fragmentación de hábitats y restablecer la conectividad entre hábitats ya fragmentados, deben ser aspectos prioritarios en los proyectos de restauración.
Pero, ¿cómo se restauran los hábitats?, el proceso de restauración ha de seguir una serie de pasos, de los cuales, el primero es el más importante de todos: 1º.- Se deben identificar los procesos y componentes que generan la degradación del ecosistema original. 2º.- Deben crearse métodos capaces de detener o inhibir dichos procesos de degradación. 3º.- Deben definirse unos objetivos claros y realistas para el proceso de restauración. 4.- Es recomendable desarrollar técnicas prácticas para conseguir las metas fijadas. 5º.- Una vez que se demuestra que las técnicas son efectivas se deben documentar y comunicar a la sociedad. La primera fase del proyecto será la restauración del relieve, de forma que favorezca al máximo el desarrollo del suelo y la vegetación, para, por último, determinar las formas de uso por parte de las comunidades locales.

