Cuando en 2009, en algunas ciudades de La India se presentaron más de 200,000 suicidios, nadie pensó que podían deberse a deudas ocasionadas con la llegada del algodón transgénico conocido como BT. Solo unos dos años atrás la firma Monsanto había realizado estudios de mercados y otros estudios que llegaron a convencer a productores de algodón locales a cambiar sus semillas naturales que guardaban desde hacía cientos de años atrás para suplir sus siembras cuando se necesitaban. Está situación, que aun sigue causando estragos en la agricultura del algodón en La India, se originió indudablemente con la llegada de semillas transgénicas al mercado de productores de ese país.
Esa situación, que no está regulada por el mercado, ha creado en el mundo una seria situación de hambruna mundial, que ha sucedido lo sucedido es que se han colocado en la bolsa de negocios los productos alimenticios y de otros niveles al libre juego de oferta y demanda favoreciendo a grandes sectores bancarios que han incursionado en la bolsa de alimentos a futuro creando las bases de esa hambruna que ya pasó de La India a otros sitios como África. Esa coyuntura que ya afecta a mercados latinoamericanos terminará de manera radical matando a poblaciones enteras que son grandes productoras de alimentos pero que debido a los insumos agrícolas necesarios para la producción han encarecido de manera asombrosas llevando a endeudarse a los productores para poder suplir el mercado de futuro.
Esta coyuntura que nosotros estamos estableciendo poco a poco y con poca información a los productores va a crear la misma coyuntura que en esos países afectados ya por la coyuntura. Ya hemos visto como la empresa algodonera nacional ha sido diezmada de forma escalonada y en la agricultura de invernadero también se observa esa coyuntura como factible y que terminará endeudando a esos productores y con productos de baja calidad por tener elementos químicos que conllevan a afectar la salud a largo plazo entre usuarios de esos productos. En nuestro país ya varias empresas han anunciado con grandes titulares de medios de prensa la llegada, como la gran panacea, de esas semillas ante la mirada ignorante de la población con poca información sobre la situación transgénica de esas semillas.
Debemos llevar esas semillas al Instituto de biotecnología e investigar su realidad tanto aquí como en otras naciones sobre los resultados finales de las mismas en cuanto a la salubridad y en torno al ministerio correspondiente dar a conocer al público esa realidad y sus resultados finales. Estamos aproximándonos de forma peligrosa a la inserción en un mercado poco factible para nuestros productos, ya cometimos la torpeza del TLC, no es justo que también cometamos el error de condenarnos a morir en la abundancia con nuestros productos nacionales tan importantes para la subsistencia nacional. Insistiremos.

